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Los padres y la pandemia


 Por La Tribuna

Esta nueva conmemoración del día del padre nos encuentra hoy situados en un escenario de crisis sanitaria, la cual ha provocado impactos económicos enormes en los distintos rubros laborales, pero sobre todo para quienes tenían empleos precarios e informales. Lo anterior ha generado que la gran mayoría de las familias enfrente situaciones de estrés derivadas de las necesidades materiales, pero también de las tensiones que provocan el estar de forma prolongada e indefinida en el hogar. A su vez, esto último es experimentado de manera distinta según sea el caso de los recursos materiales y emocionales con que cuenten los grupos familiares. Pero también la socialización de género hace que ello no sea vivenciado de la misma forma por mujeres y hombres.

Para el caso de los varones, que además son padres, la expectativa social impuesta por el sistema patriarcal promueve comportamientos asociados al proveer y proteger a la familia y los hijos/as. Pero en este contexto de emergencia, el cumplimiento de este “deber ser” se torna muy difícil como ya se señalaba, provocando tensión y además angustia, debido a la incertidumbre de no saber cómo y cuándo se resolverá todo por lo que estamos pasando.

En este contexto, nunca antes experimentado, hay padres que – a pesar de las dificultades – visualizan el hecho de permanecer en los hogares incluso como una oportunidad, ya que les permite ejercitar la participación y la corresponsabilidad, por lo cual viven como algo positivo el poder pasar más tiempo con sus hijos/as. Hay también padres para quienes las tareas de mantención del hogar y cuidado de los niños/as eran algo lejano, y por ende ahora están enfrentando conflictos serios derivados de esta falta de experiencia, sumado ello a la inquietud que genera la situación de confinamiento. Incluso, hay padres que ya no están en una relación de pareja con la madre de sus hijos/as y por tanto viven con angustia el distanciamiento, dada la ausencia del contacto que impone la pandemia, e intentan cubrir esa conexión emocional con visitas esporádicas o por medio de las redes sociales y la tecnología.

Pero independiente de la situación por la que atraviesan estos padres, hay algo transversal que los conecta y es que generalmente el patriarcado operó para que no tuvieran la suficiente preparación para involucrarse en el trabajo doméstico ni experimentar espacios de aprendizaje del cuidado de otros/as. Sin embargo, los estudios de masculinidades indican que, a pesar de ello, muchos varones están buscando ajustes para hacerse responsables de las tareas que se desprenden del cuidado del hogar y participar activamente en la crianza de sus hijos/as.

Y si bien el escenario que enfrentamos es complejo, los padres debemos asumir nuestra responsabilidad y situarnos desde una ética del cuidado, en virtud de la cual lo prioritario sea la cercanía afectiva y el acompañamiento de nuestras hijas e hijos, ya que los niños/as con padres involucrados activamente en su crianza demuestran luego menor agresividad, menos problemas de comportamiento, mejor rendimiento escolar y relaciones afectivas más sanas en el largo plazo.

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