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Créditos con garantía del Estado: de las expectativas al escepticismo

Gremio de la Construcción a nivel local tiene datos que revelan que sólo un 10% de los asociados tuvo acceso al monto solicitado. Un 25% ni siquiera ha tenido respuesta. En la Cámara de Comercio de Los Ángeles aún no tienen los detalles en el ámbito local pero sugirieron crear nuevos mecanismos de financiamiento, a través del gobierno regional.


 Por Juvenal Rivera

71, restaurantes

Fue anunciado con bombos y platillos por el Presidente Sebastián Piñera como una manera que las micro, pequeñas y medianas empresas del país tuvieran acceso a líneas de crédito en condiciones preferenciales, con el fin de tener liquidez a raíz de las consecuencias económicas derivadas de la pandemia del coronavirus.

Para algunos rubros de la actividad productiva, ya muy golpeados por la baja de ventas derivada del estallido social de octubre del año pasado, la situación ocasionada a partir de marzo por la enfermedad era una suerte de tiro de gracia.

Rubros como el gastronómico (restaurantes y cafeterías) debieron dejar de funcionar en sus locales y derivar – los que pudieron – hacia las ventas por delivery. Otros, como el hotelero, se han resentido por la brusca caída en los pasajeros. Lo propio sucede con el rubro de la construcción.

De ahí que la opción de acceder a créditos a tasas muy convenientes fuera muy bien vista por el sector productivo, según admiten los representantes gremiales.

El propio presidente de la Cámara Chilena de la Construcción en Los Ángeles, Gerardo Godoy, reconoció que el gremio recibió con “muy buenas expectativas” el anuncio de acceder a créditos en el sistema bancario con la garantía del Estado. “La promesa de obtener capital de trabajo para no tener que despedir gente y cerrar empresas significó que muchos de nuestros asociados lo consideraran y comenzaran de inmediato su postulación”, dijo el dirigente.

Sin embargo, lo que se inició de manera auspiciosa, “al poco tiempo empezamos a escuchar de parte de ellos que el capital no tenía la rapidez esperada y que estaba quedándose entrampado en las instituciones a cargo de entregarlo”, aseguró Godoy.

De ahí que tomaran la decisión de hacer una encuesta entre los socios para conocer su experiencia en este proceso. Y los datos son súper elocuentes: solo un 10% de quienes tuvieron una respuesta favorable a su petición contarán con el mismo monto pedido mientras que el resto deberá contentarse con menos. “Lo peor, añadió, es que un cuarto de los solicitantes de nuestra Cámara no ha tenido respuesta de ningún tipo”.

También hubo quejas de la mitad de los asociados por el tono restrictivo de los bancos, algunos de los cuales “ponen más reglas o las que no son más expeditas. Otros cierran de plano sus puertas a las empresas de la construcción”.

Por lo mismo, Gerardo Godoy planteó la necesidad de revisar el acceso al crédito Fogape y, de ser necesario, reestructurar la forma en cómo se entrega. “No estamos pidiendo nada gratis, sino reglas claras para tomar un crédito que servirá para mantener nuestras funciones y, de paso, proteger los miles de empleos y economías familiares que dependen del trabajo en la construcción”, afirmó.

CÁMARA DE COMERCIO

Por su parte, la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Los Ángeles aún no tiene los datos a nivel local sobre el impacto del acceso al crédito con la garantía Fogape.

Así lo admitió el titular de la organización gremial, Miguel Pezoa: “Sin duda, a nosotros nos interesa que lleguen más recursos a las pequeñas y medianas empresas localmente pero esos antecedentes aún no lo tengo en mi poder”.

Al menos a nivel nacional, los datos de la Cámara Nacional de Comercio dan cuenta que parte importante de los recursos asignados hasta ahora a nivel nacional, se han concentrado en las pequeñas y medianas empresas.

Sin embargo, sostuvo que están proponiendo una alternativa al gobierno Regional para entregar líneas de crédito a los empresarios de los rubros más golpeados: el gastronómico y el hotelero.

“Le estamos proponiendo al Gobierno Regional que ellos, mediante un crédito que nazca desde la Intendencia, le entreguen, a lo menos, dos meses de capital inicial a devolver un año después, a los que están más perjudicados”, explicó.

En particular, apuntó a las pymes dedicadas al rubro de restaurantes, cafeterías y hotelería de menor tamaño: “La idea sería devolver en un año más, no antes, porque cuando se retome la actividad, lo que menos tendrán nuestros asociados y no asociados de las pymes, es disponibilidad de recursos para poner en marcha sus negocios”.

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