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Mujer de Mulchén relató en exclusiva cómo se enfrentó al coronavirus junto a su hija y a su hermana

“Pese a todo lo que nos cuidamos, nos enfermamos, y la gente que anda en la calle aún no abre los ojos, no entiende”, aseveró, sin saber hasta el minuto cuál fue el origen del contagio


 Por Constanza Reyes

Carolina y su hija 1

Carolina Benavente Silva (44) es manicurista, y vive en Mulchén, pero trabaja en Los Ángeles. Cuando se conoció el primer caso de coronavirus en Chile, en su empleo evaluaron la posibilidad de cerrar, dado el alto riesgo que la actividad implica en la propagación de la enfermedad.

Fue así como desde mediados de marzo permaneció en su hogar, en la comuna del Bureo, junto a su hermana (52) que es profesora y a su pequeña hija (10). Asegura que son muy cuidadosas con la limpieza, y sólo salían en contadas ocasiones a comprar alimentos.

“Mi hermana empezó con los síntomas primero, el 29 de marzo. Se asustó y quiso ir a tomarse el examen al hospital, y al otro día le informaron que dio positivo”, relató aún sorprendida por lo sucesivo. La afectada, decidió su traslado a una residencia sanitaria en Los Ángeles, para mantener a resguardo a su familia.

“Yo no tenía síntomas todavía. Al par de días, nos tomaron el primer examen a mí y a mi hija y dimos negativo. Seguimos en cuarentena, pero al quinto día comenzamos a presentar fiebre, y como nos estaban llamando diariamente, decidieron volver a tomarnos el examen y dimos las dos positivo”, explicó.

De ahí en adelante fueron días horribles, describe Carolina, ya que a las altas temperaturas se añadió un fuerte dolor muscular que le impedía levantarse de la cama, fuertes jaquecas y náuseas, que no pasaban con los medicamentos recetados.

Aunque intentaron hospitalizarlas, desistió, ya que no quería separarse de su hija, por lo que decidió pasarían por el trance juntas en casa. La menor, atravesó un cuadro leve, por lo que estuvo a cargo prácticamente de su mamá, por los diez días en que se extendieron los síntomas más intensos.

Uno de los principales temores de Carolina es que padece asma, y asegura que “al tercer y cuarto día pensé que me iba a morir, porque tanto que uno ve que los crónicos sufren aún peor la enfermedad, yo lo viví en carne propia, la pasé realmente mal”.

SOLIDARIDAD EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Ante el difícil panorama que les tocó vivir, Carolina y su hija Matilda vieron reducida totalmente su red de apoyo y requirieron de la buena voluntad de algunos vecinos del sector donde residen, quienes accedieron a colaborar.

“Se ofreció una vecina a comprar si yo necesitaba algo, por Whatsapp me preguntaba, y yo me ponía guantes y mascarilla y recibía las cosas. Otras personas nos dejaban bolsas por la reja, de quienes menos lo esperé, se portaron muy bien, y se los agradezco mucho, porque había días en que no me podía ni levantar”, aseveró.

Pese a que ya cuenta con un certificado médico que indica su alta, porque han pasado más de 14 días desde que dejó los síntomas, Carolina no se siente aún con la libertad de retomar su rutina. De hecho, su hermana sigue en una residencia sanitaria de Los Ángeles por precaución, ya que aún no recobra el gusto y el olfato.

Las secuelas sicológicas también forman parte de las consecuencias del Covid-19, ya que tanto ella como su hija están en tratamiento, y reciben llamadas periódicas desde el Cesfam de la comuna del Bureo, que además les proporcionó Flores de Bach como terapia complementaria, ya que les cuesta conciliar el sueño.

LA IMPORTANCIA DE PREVENIR

Todo lo vivido para esta mulchenina no es un juego, porque ha visto en peligro lo más preciado: su núcleo familiar. Escaso contacto ha tenido también con su hijo que vive en Santiago, por quien igual teme, ya que es militar y se desempeña en la Brigada de Operaciones Especiales del Ejército.

“Pese a todo lo que nos cuidamos, nos enfermamos, y aun así la gente todavía no abre los ojos, no entiende. No se ponen la mascarilla, y acá en Mulchén aún se ve a personas sin su protección o que no conservan la distancia social”, reflexionó.

Consultada sobre qué mensaje entregaría a la comunidad, Carolina Benavente recalcó que “mientras no tomemos conciencia absoluta de las formas de contagio esto no va a parar. Seamos responsables social e individualmente, porque aunque creamos que las personas parecen sanas podrían estar infectadas, por eso hay que mirar a todas las personas como contagiadas. Piense que la siguiente puede ser usted y quizás no correría la misma suerte mía, que ahora estoy sana”, remató.

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