suscríbete al boletín diario

Noticias

Resiliencia y Covid 19


 Por La Tribuna

Macarena San Martín Sandoval
Enfermera Magíster en Salud Pública
Consejera Regional Evópoli Biobío.

¿Cuántas veces nos hemos preguntado qué tan lejos puede llegar nuestra capacidad de resiliencia? Hoy enfrentamos una pandemia, que se mantuvo en silencio por más de cien años, apareciendo y rompiendo con nuestra rutina de una forma desconocida; día a día entregándonos un nuevo conocimiento, un concepto idóneo de autocuidado, cifras de contagio y mortalidad que aumentan junto a consejos para llegar a nuestro más íntimo sentido de empatía con nuestros seres queridos, comunidad y nosotros. ¿Hace más de un mes pensaríamos realmente que nuestro único refugio, del cual muchas veces deseamos escapar, sería nuestro propio hogar junto a nuestras familias y una de las formas más certeras para sobrellevar estos tiempos? ¿Es posible transformar estos meses de cuarentena en un tiempo valioso y fructífero? ¿No deja de ser complicado el lidiar con las exigencias extra horarias del teletrabajo y trabajo para quienes no pueden utilizar esta metodología y deben salir a diario para resguardar el sustento de hogar? ¿Qué sucede con la educación de nuestros niños a través de las plataformas educativas, que tal vez se muestran muy codiciosas a la hora de apoyar y acompañar a padres y escolares? Varias interrogantes que pudieran llevarnos a simple vista a un caos superficial y un discurso poco alentador. Será necesario entonces, demostrar que es tiempo de aflorar a los diferentes sistemas la importancia de vivir y actuar desde el amor, la convicción humana, solidaridad y la armonía mental-física en tiempos de crisis… El neurólogo y psiquiatra francés Boris Cyrulnik, reconocido como referente mundial del término “resiliencia”, mantiene una definición muy sencilla; “la resiliencia es iniciar un nuevo desarrollo después de un trauma”, entonces ¿a qué debemos ponerle atención y en qué nos debemos ocupar mientras tanto? Las condiciones que permiten sobrepasar las adversidades de la vida dependen de la seguridad que tengamos, las relaciones que generemos, el cómo nos recuperamos después de un evento y por supuesto, de nuestra cultura. Un aspecto fundamental es el tipo de entorno en el cual estamos envueltos y sin duda, siendo nosotros los protagonistas, se hace prioritario analizar el cómo estamos sobrellevando nuestras relaciones interpersonales y quien influye sobre éstas; el trabajo, la rutina, el descanso por las tardes que teníamos antes, la casi nula desconexión, sumado a muchas actividades y pasatiempos que hoy pensamos que no son accesibles en el hogar… Es tiempo de que analicemos desde lo más interno cómo “trabajaremos todo este tiempo” pero en lo que realmente tomará importancia cuando nos dirijamos al exterior, el momento de volver a encontrarnos, abrazar con tantas ganas a ese ser querido que hemos extrañado y que quizás no valoramos lo suficiente, el comprender tantos momentos y experiencias que al llegar a casa no le tomábamos el aprecio que merecía. Porque depende sólo de nosotros el cómo afrontamos esta etapa de crisis para cuando haya terminado no volvamos a ser las mismas personas, sino, mucho mejores, siendo capaces de aprender a escucharnos y entendernos, la única forma de sobresalir fortalecidos. Uno de los métodos que recomiendan los psicólogos para poder enfocarse positivamente en lo que nos preocupa y nos mantiene en parte alterados de forma eficaz, es a través de la realización de una lista de este tipo de situaciones que nos aquejan, donde es necesario reconocer lo que está a nuestro alcance, pudiendo solucionar o suplir necesidades desde nuestro “actuar”, lo que significa ocuparnos realmente de lo que somos capaces, y al mismo tiempo, categorizar lo que nos preocupa pero no depende de nosotros, a lo que debemos responder con el simple acto de “soltar”, que bien nos hace soltar… Que importante es que practiquemos lo anterior, que preciso es ocuparse de lo que realmente se encuentra en nuestras manos de forma productiva. En nuestro poder está, para quienes puedan, quedarse en las casas, alimentarnos de la mejor manera posible, capacitarnos si nos sentimos disminuidos en cuanto a los métodos de prevención de coronavirus, por cualquier sea el medio; radio, televisión, prensa; educando así a los más jóvenes, entregando calma. Acompañar a nuestros adultos mayores a través de una llamada a diario, recordando lo importante que es su cuidado físico como mental. No se quiere entregar a través de estas líneas un mensaje utópico, sino, algo que está en nuestras manos, en nuestras mentes, por trabajar día a día a que esta crisis mundial, irradie lo mejor de cada uno, nos vuelva más humanos aún y unidos. Para que, sin duda, haya valido la pena nuestro esfuerzo.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes