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Mel Morel: una artista angelina que ha logrado retratar el sentir humano con el lienzo y pincel

Inició su viaje en el mundo artístico por el amor a sus hijos y a través de los años ha logrado consagrarse como uno de los principales referentes de la pintura en la provincia de Biobío.


 Por La Tribuna

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“Yo soy autodidacta, artesana del acrílico y el Photoshop. No me considero una gran artista, pero amo pintar y considero que todo arte visual, cualquiera sea su plataforma, hoy más que nunca es un grito de libertad. Hay que expresarse para estar libres, pero hay que saber expresarse, no podemos ir por la vida diciendo todo lo que pensamos puesto que no todo lo que pensamos es válido y útil para el resto”, señala Mel Morel, una de las artistas más prolíficas de Los Ángeles en el último tiempo, en el marco de esta entrevista realizada por Diario La Tribuna, dónde repasó su historia personal, su visión del arte y sus expectativas a futuro en la provincia de Biobío.

Hija de padre dominicano y madre chilena, vivió sus primeros 22 años en República Dominicana, para luego decidir viajar a tierras chilenas y quedarse de forma definitiva.

¿Cómo nació el impulso de dedicarte al arte y a la pintura?

Estudié publicidad, pero siempre me gustó mucho el área de la gráfica, como que siempre me destaqué en el área creativa.  Terminé mi carrera, me casé, tuve hijos y por un tiempo me olvidé del mundo laboral, y en aquel entonces comencé a pintar por un tema netamente decorativo, para adornar las piezas de mis hijos. Recuerdo que tenía una cuñada, que en paz descanse, que me recomendó exponer todas las pinturas que había desarrollado en este contexto de adornar los espacios de los niños. Ella era muy “movida”, de un día para otro me tenía listo un espacio en la Municipalidad de Los Ángeles donde expuse 15 obras en una exposición titulada “Sueños Clasificados”, la cual consistía en conceptos figurativos, ligados al ámbito infantil, eran como cuentos mágicos. Bueno y desde ahí no paré más, estuve años entrando en todas las colectivas que me invitaban.

En tu actual obra, ¿cuál es el principal concepto que desarrollas?

Desde el año pasado estoy preparando una exposición, la cual se llama “Melancohólica”. Comencé a pintar gente de tez morena, porque cuando comencé a pintar en aquellos años, porque no existían personas de ascendencia mulata en ninguna parte acá en la ciudad, mi familia paterna es de Republica Dominicana, mi papá es mulato y toda su ascendencia. Acá en Los Ángeles nadie exploraba ese nicho, estoy hablando del año 2005, 2006. Como siempre ha gustado pintar rostros, lo considero mi fuerte. No me gusta pintar sillas, ni plantas, ni nada que sea abstracto. En los rostros es muy rico jugar con las tonalidades y sombrear. Me apasioné con el tema de pintar gente de ascendencia afroamericana. Desde ahí seguí siendo invitada a exposiciones y seguí pintando bajo el mismo concepto. Así continuó mi trayectoria hasta el año 2011, donde realicé mi última exposición, que fue cuando comencé a explorar el arte digital, que lo agarré en los años 90, donde en vez de hacer mis trabajos ocupaba Photoshop para pintar. Lo tomé en serio e hice una exposición de arte digital en el año 2011, y la llevé a la cárcel de mujeres de Los Ángeles.  Experiencia que me cambio un poco el switch y comencé a trabajar nuevamente, en aquel entonces en la Corporación Cultural de Los Ángeles, era coordinadora de comunicaciones.

Trabaje cuatro años y no pinté nada durante ese periodo, por lo que decidí dejar de lado el trabajo, ya que en su momento fue más fuerte el deseo de pintar y me dediqué el año pasado a “volver a las canchas” y comencé a pintar todo este nuevo concepto, dejé de pintar el año 2012 y ahora volví con todo, tengo alrededor de 17 pinturas con algunas por terminar aún. En mayo pasado participé de una exposición internacional, la cual fue organizada por Yasna Salcedo, quien organizó una itinerancia que recorrió la provincia.

¿Cómo definirías tu formación artística?

En mi formación artística me considero autodidacta, sin embargo considero mi mentor a Cristián Fuica, que me hizo clases tres meses y la verdad es que no aguanté más, ya que me aburre un poco la estructura de pintar por ejemplo vasos, que son cosas por las que hay que empezar. Pero el siguió siendo mi mentor, junto a Patricio Inostroza, que es otro gran pintor angelino, y Mario Sánchez, quien es el más topísimo de todos, el más antiguo, yo creo que ellos son como mis tres padres de la patria conmigo, siempre me han ayudado  dándome consejos, sobre cómo debo hacer las cosas y sobre todo en el decirme que “pinte”, lo cual para mí es muy rescatable, ya que siendo autodidacta vengo de la nada. Porque se siente que la gente te mira y se pregunta “¿Y ésta, de dónde apareció?”.

¿Cómo catalogarías el hacer arte en Los Ángeles?

El tiempo que yo empecé existía la “Pedro Luna”, una sala que ya no existe, que estaba en el edificio terremoteado frente a la municipalidad de Los Ángeles, estaba ubicado en el lugar un museo de platería Mapuche, junto a la biblioteca municipal y en el piso superior estaba emplazada esta sala donde cada 15 días había una exposición nueva. Vino el terremoto el edificio no pudo seguir funcionando hasta hoy en día. En aquel entonces decidí llevar mi arte a las cárceles y orfanatos porque no había un lugar donde exponer mi obra. Terminé exponiendo en el Mall y terminé vendiendo todas mis obras, tengo muy buenos recuerdos de esa exposición.

¿Qué mensaje le podrían entregar a las nuevas generaciones que admiran y quieren comenzar en el mundo artístico?

A los niños hay que enseñarles a pensar desde pequeños que aprendan a distinguir entre lo que es cómodo y lo que es correcto, y eso se logra escuchando con atención, observando con detención, leyendo, mirando, dudando, analizando y profundizando. Solo así nos conectamos con nuestro ser y con lo que hemos venido a Ser a este planeta.

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