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Crónica

La historia de la pareja angelina que se extravió en la cordillera de Santa Bárbara

Gracias a la ayuda de integrantes de su club de running, los jóvenes que se perdieron cuando realizaban una excursión a la laguna Cañicura, fueron encontrados sanos y salvos, eso sí, después pasar una noche a plena intemperie.


 Por La Tribuna

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La montaña puede jugar muy malas pasadas. Una decisión equivocada puede marcar la diferencia entre seguir por el camino indicado hasta llegar al destino señalado o continuar por derroteros imposibles, por senderos muy lejanos y distantes, hasta extraviarse, hasta quedar a expensas de la noche y el frío.

Esa fue la experiencia que tuvieron que vivir Carlos y Dayana que el sábado pasado tomaron su camioneta y llegaron hasta el sector de Aguas Blancas, por el camino a Ralco, muy cerca de la visitada capilla de Santa Teresa de Los Andes. A un costado de la ruta dejaron su vehículo y después continuaron a pie hasta la laguna de Cañicura, un hermoso paraje cordillerano en pleno corazón de la comuna de Santa Bárbara, dominado por el impresionante cordón de los Siete Picos.

Se trata de una ruta habitual para los amantes del trekking que suelen hacer ese trayecto porque proporciona un contacto privilegiado con la naturaleza y una panorámicas impagables de la cordillera y del valle central.

Dayana es parte de un Club de Runner “Los Ángeles” y con su pareja Carlos las emprendieron para hacer una jornada de trekking que debía prolongarse hasta la tarde de ese mismo día, como suelen hacerlo quienes practican esa disciplina.

Pero hubo un momento en que en vez de continuar por el camino habitual, giraron por otro rumbo. A partir de ahí se inició una odisea que pudo ser trágica, por una ruta de intrincados vericuetos que ya ha costado más de una vida en quienes nunca encontraron un camino de retorno.

Llegó la noche y Dayana y Carlos no estaban preparados en lo absoluto: sin ropa de abrigo, sin alimentos, sin carpas para refugiarse cuando las temperaturas comenzarán a descender.

No tuvieron más opción que tratar de dormitar sobre unas rocas, a toda intemperie, procurando capear el frío de una noche cordillerana sin los elementos necesarios para estas ocasiones.

Como si fuera poco, la deshidratación empezó a hacer presa en la pareja. A veces, la cordillera – tan pródiga en fuentes de agua que brotan por doquier – puede ser tremendamente esquiva a la hora de disponer del vital elemento.

Esa noche del sábado fue demasiado larga para la pareja.

PROVIDENCIA

Hubo un hecho que ayudó a la pareja extraviada. Un episodio verdaderamente providencial. Otros socios del club de runner “Los Ángeles” que venían de una travesía por la zona de Alto Biobío repararon en un detalle: a la orilla del camino divisaron la camioneta de Dayana. Ya era de noche y se suponía que debían estar ya de vuelta. Volvieron al lugar para estar seguros.

Ahí confirmaron sus inquietudes: La pareja no estaba ahí, no había vuelto y, por la hora (cerca de las 10 de la noche), se daba por descontado que no lo harían dado el riesgo de hacerlo en plena oscuridad.

Cundió la preocupación enseguida. Entendiendo que la noche era el peor aliado posible para cualquier acción de búsqueda, se pusieron rápidamente manos a la obra para desplegar, a primera hora del día siguiente, un operativo de búsqueda y rescate en la zona cordillerana.

Jorge Órdenes, vocero del club de running Los Ángeles, explica así cómo fue el operativo de rescate de sus compañeros: “En la mañana del domingo, a las 6:45, estando todavía de noche salieron desde el sector puente Aguas Blancas rumbo a laguna Cañicura los tres especialistas en ascensión de montaña que fueron elegidos por el club para estos casos”.

La experiencia y fortaleza física son claves para este tipo de operaciones de búsqueda: “Subieron raudamente y llegaron a la laguna Cañicura donde hicieron un rastreo por los difíciles y peligrosos senderos que circundan el sector de la laguna”.

La labor de los especialistas le trajo dividendos. A eso de la 16:30 de la tarde del domingo pudieron dar con el paradero de Carlos y Dayana. Afortunadamente estaban sanos y salvos.

Después de verificar su estado de salud y de avisar las buenas nuevas al resto del grupo, a partir de las 17 horas iniciaron la operación de descenso. Cinco horas más tarde ya estaban hora en el sector Aguas Blancas donde se estrecharon en un amplio y profundo abrazo para luego volver a sus hogares.

“Los deportistas del club runner Los Ángeles, comandados por el corredor senior Eugenio Urzúa, quiere homenajear a sus tres socios, los corredores Eladio Lara, Cristian Figueroa y el suboficial de Ejército y experto en montaña, Luis Inostroza, los cuales no dudaron un segundo en ponerse a disposición de la búsqueda y posterior rescate, arriesgando sus vidas para encontrar a nuestros amigos deportistas”, reseñó Jorge Órdenes.

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