jueves 20 de febrero, 2020

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Apicultores de Biobío enfrentan segunda temporada consecutiva con malos rendimientos

Según el presidente local de los productores de miel, Julio Beltrán, la sequía y la tala indiscriminada de quillay (principal proveedor de néctar para las abejas) están mermando los rendimientos a niveles nunca antes vistos por los apicultores. De momento, evalúa pedir ayuda a la autoridad para capear el mal momento y anticipa un aumento en el precio de la miel.


 Por Juvenal Rivera

52, colmenares de abejas

Julio Beltrán lleva más de 40 años dedicando todo su tiempo y energías a la producción de miel. Fruto de su empeño, tiene el honor de ser uno de los apicultores más importantes y experimentados de Los Ángeles. Por añadidura, también representa a nivel directivo a los apicultores de la zona a través de la asociación local de apicultores (Apilang) con el fin de fortalecer su actividad, la misma que inició cuando era apenas un jovenzuelo en el ex Liceo de Hombres, frente a la plaza de armas.

Sin embargo, con toda la experiencia de más de cuatro décadas en la producción de miel, asegura que nunca había una temporada más negativa para el rubro. Es que no es primera vez que tienen un mal año en términos de rendimiento, pero nunca habían tenido dos temporadas consecutivas en que enfrentaran un escenario similar: solo la mitad de la producción de un año normal.

“El año pasado tuvimos una producción que es un 50% de lo conocemos como normal. Y este año se pegó la repetida aunque un poquitito más arriba, así que no nos alcanza. Los bancos van a tener que  prepararse para renegociar con muchos de los apicultores”, adelanta el dirigente gremial.

¿Por qué sucede? Julio Beltrán lo atribuye a dos razones: la sequía que ha afectado la floración de las especies y la tala indiscriminada de quillay, principal materia prima para que las abejas puedan elaborar miel. “Antes habían más recursos naturales. Por eso, a las abejitas se les sacaba la miel y volvían a llenar sus cajones. Ahora, con la sobreexplotación de las especies melíferas, se le complica reponer lo que uno les saca. Antes se podían hacer tres cosechas. Ahora es ‘la’ cosecha y nada más”, acota.

Eso sí, han hecho algunas acciones de mediano y largo plazo para revertir el escenario. Van en la tercera temporada de un programa para reponer las especies mielíferas en la zona, iniciativa que llevan a cabo con el Instituto Forestal (Infor) cuyo principal foco es plantar quillayes y otras especies similares.

Sin embargo, admite, “contra el clima no hay nada que hacer. Esperamos que las cosas cambien y ojalá que tengamos algunos años sean normales de aquí para adelante”.

AYUDA

¿Pero qué hacer mientras tanto?  Ahí Julio Beltrán, se toma un tiempo, lo piensa y responde: “Lo ideal sería hacer lo que se hace en otros países, en que hay apoyos en bonificaciones porque entienden lo importante que son las abejas, no solamente para nosotros, los productores, sino por lo relevante en el proceso de la polinización de los frutales, más aún acá en que nos estamos convirtiendo en una zona de productores de fruta, lo que tiene como consecuencia la necesidad de muchas abejas”. Sin embargo, “así como vamos, no nos quedará otra alternativa que solicitar ayuda”, agrega.

Abunda en el tema explicando qué tipo de ayuda pueden recibir: básicamente, tener aportes para alimentarlas y que así puedan capear el año. “Con la producción actual, las abejas no van a tener lo suficiente para sobrevivir en la época de la invernada. Además, ahora casi no hay flores pero las abejitas salen igual a buscar y llegan sin nada, entonces lo que juntan las abejas es casi cero. Imagínese que recién estamos en febrero. Viene marzo y abril en que las abejas se dedicarán solo a comer. La consecuencia es que cuando llegue junio, julio y agosto, en que debe usar las reservas, ya no tendrán nada porque todo se lo consumieron antes”.

MIEL MÁS CARA

En medio de todas estas complicaciones e incertidumbres, Beltrán tiene una sola gran certeza a estas alturas de la temporada: la caída en los rendimientos de la miel tendrá como consecuencia un alza en los precios de este producto natural.

De hecho, cuenta que ya ahora “hay mucha gente que busca miel directamente con los productores y así no caer con los vendedores de miel falsa que se ofrece a precios ridículamente bajos. Llegan con sus tarritos a nuestros predios a comprar porque desconfían de la que circula por ahí”. Adelanta que dicho escenario se acentuará en los próximos meses, más aún cuando buena parte de la producción local de miel no tiene como destino las mesas nacionales, sino que los consumidores que están a varios miles de kilómetros (alemanes, ingleses o norteamericanos).

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