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Para este 2020 esperan conformar la Junta de Vigilancia del río Biobío


 Por La Tribuna

51, Río Biobío

El río Biobío, qué duda cabe, es uno de los más importantes de Chile. Después de que por siglos fuera la frontera natural entre la Corona Española y los mapuches, en el siglo XX cambió radicalmente su función, siendo gravitante desde el punto de vista social y económico.

¿Por qué? Porque desde mediados del siglo pasado, diversas organizaciones de regantes extraen sus aguas para irrigar cientos de miles de hectáreas de suelos agrícolas. Además, industrias y fábricas de todo tipo se han instalado en su entorno para aprovechar el recurso hídrico en sus procesos productivos. También, enormes centrales hidroeléctricas que usan la fuerza de sus aguas para mover turbinas gigantes que producen electricidad. Como si fuera poco, también es vital para suministrar agua potable a más de un millón de personas en la zona del Gran Concepción.

Sin embargo, las perspectivas no son halagüeñas. La prolongada sequía ha disminuido las lluvias que, a su vez, han mermado el caudal disponible. En contraposición, los requerimientos del recurso se van incrementando cada día más. No menor es el hecho de que existen proyectos hídricos que contemplan sacar agua desde su cauce para llevarla hacia el norte del país.

Por eso, desde 2018 que varias organizaciones de regantes, encabezadas por la Asociación de Canalistas Biobío-Negrete, se empezaron a reunir para explorar la posibilidad de crear una junta de vigilancia, instancia prevista en el Código de Aguas para hacer una administración racional de un recurso cada vez más escaso.

Según Juan Enrique Vallejos Carle, administrador del canal Biobío-Negrete, “tenemos un río generoso que nos permite enfrentar los requerimientos de agua, pero si sigue aumentando la demanda al ritmo actual y continúa bajando la cantidad de lluvias, va a llegar un punto en que no se podrá asumir esa demanda”.

Por eso, apuntó a la urgencia de “estar organizados y preparados para cuando llegue ese día. Ese es el propósito final: cuidar el recurso hídrico haciendo las cosas que creamos que sean convenientes para tener las aguas disponibles para el uso que queremos”.

Vallejos recalcó que si bien el río Biobío es la tercera cuenca más grande a nivel nacional, después de las del Loa y del Baker, “es la mayor desde el punto de vista productivo, pero que no tiene un sistema de administración. De esa forma, no es sustentable ni para el recurso ni para la sociedad el no tener una administración de los recursos hídricos en nuestro río”.

2020: AÑO CLAVE

Para Santiago Acevedo, abogado y asesor legal de la Asociación de Canalistas Biobío-Negrete, ya se han dado pasos relevantes para la conformación de la junta de vigilancia del río Biobío. Desde que surgió la inquietud en 2018 hasta la fecha, ya se han delineado los estatutos y se ha hecho un trabajo con cada uno de los usuarios para explicar en qué consiste esta iniciativa y cuáles son los pasos que vienen. “Estamos abocados a conseguir la conformación voluntaria de la junta de vigilancia que se encargue de cuidar al río Biobío como un todo”, insistió.

Hizo ver que los usuarios que darán vida a la junta de vigilancia serán desde las organizaciones de riego de canales como Biobío Norte, Biobío Sur, Biobío Negrete, pasando por usuarios particulares, hasta incluir a centrales hidroeléctricas e industrias, además de las empresas sanitarias que sacan las aguas para proporcionar agua potable.

“Necesitamos una organización que vele por el global, por el todo, por la cuenca como un recurso que hay que cuidar. Por ejemplo, para hacer frente a esos proyectos que quieren tomar las aguas de esta cuenca para llevársela a otra cuenca”, indicó, a propósito de iniciativas como la denominada Carretera Hídrica, que pretende llevar aguas desde esa zona hacia el norte del país.

El profesional adelantó que si bien existen “una infinidad de detalles que hay que cuidar para constituir la junta de vigilancia, nuestra meta es conformarla durante este 2020. Hay que contactar a cada uno de los usuarios, explicarles de qué se trata, y recibir sus inquietudes y miedos. Tenemos que ir avanzando; eso es lento pero hay que hacerlo. Nuestra meta es ambiciosa porque queremos hacerlo este año”.

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