sábado 21 de septiembre, 2019

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Autoridades regionales ponen paños fríos a proyecto de carretera hídrica

Los detractores del proyecto afirman que es impracticable la idea de transportar agua desde la cuenca del Biobío hacia el norte. A modo de ejemplo, citan que ni siquiera se cuenta con excedentes para llenar el lago Laja.


 Por Claudia Robles

Plaga de Didymo
Plaga de Didymo

Sigue la discusión y el debate por el proyecto de Carretera Hídrica, que considera llevar agua del sur al norte del país. En el caso de la región, intervenir el Queuco, tributario del río Biobío, instancia que provoca la negativa de las comunidades de la alta frontera, representadas por el alcalde Nivaldo Piñaleo y una decena de organizaciones productivas de la provincia de Biobío.

En la región, autoridades ponen paños fríos a la iniciativa, afirmando que es prematuro emitir juicios al proyecto, ingresado al Comité de Concesiones del Ministerio de Obras Públicas.    

La iniciativa, actualmente en análisis, inició trámite para ser declarada de “interés público”. Según el proyecto, el primer tramo de esta iniciativa privada, que transportará agua desde la región de Biobío hasta la región Metropolitana, tendrá una longitud de 1.015 kilómetros y pretende regar 324.732 nuevas hectáreas agrícolas en 71 comunas de la zona central del país.

La Corporación Reguemos Chile ingresó a evaluación y análisis

el primer tramo del proyecto, para dar inicio al trámite de calificación por parte del Comité de Concesiones de Obras Publicas del MOP y lograr el propósito de que sea declarado como un proyecto país de interés público.

A través de un comunicado se puntualiza que para el ingreso de este proyecto al MOP, la Corporación debió presentar diversos antecedentes y documentos incluyendo estudios de pre factibilidad, ingeniería básica, demanda, inversión, modelo financiero, riesgos ambientales, etcétera, siendo uno de los principales objetivos alimentar los embalses existentes del Biobío hacia el norte, los que actualmente están subutilizados, con un embalsamiento que varía entre el 20% y el 70% de su capacidad y que en períodos de extrema sequía llegan a estar en estado crítico, rentabilizando así la inversión ya hecha por el estado en este tipo de infraestructura hídrica.

AGRICULTURA Y CAPACIDAD EXPORTADORA

La construcción del primer tramo de la Carretera Hídrica y sus obras afines, es de 6.000 millones de dólares, los que serán financiados mayoritariamente por aportes privados, -nacionales o internacionales-.

El presidente del directorio de la Corporación Reguemos Chile, Juan Sutil, afirmó que “estamos dando un paso fundamental en el largo camino de este proyecto país que pretende llevar agua desde el sur, donde hay excedentes en los meses de invierno, a regiones más al norte, donde hay estrechez del recurso hídrico y apoyar los proyectos de agua potable rural y regar cerca de 324.732 nuevas hectáreas agrícolas dando así un nuevo impulso a la agroindustria en Chile”. Agregó que mediante la iniciativa derivará en la creación de miles de nuevos empleos, en fortalecer al país como una potencia alimentaria, y en forma simultánea, mitigar los efectos negativos de la sequía y el cambio climático que ya están afectando a nuestro país. “Hoy, más del 80% de las aguas se vierte al mar. En Chile sobra el agua, el problema es que está mal distribuida geográficamente.

En el escrito se asegura que se trata de una iniciativa público-privado, que pretende regar cerca de 324.732 nuevas hectáreas agrícolas, en su primer tramo, desde Alto Biobío hasta Rapel, en la región de O’Higgins, en un canal de cerca de 1.015 kilómetros de longitud, que contempla obras de superficie y túneles para transportar el agua de sur a norte. Durante el transcurso de este primer tramo, la carretera hídrica irá alimentando embalses, acuíferos naturales y canales de regadío para abastecer a grandes, medianos y pequeños agricultores en las regiones de Biobío, Maule y O’Higgins. Detallan que el agua, que será captada durante los meses de invierno, cuando hay abundancia y menor demanda, en bocatomas precordilleranas de los ríos Queuco, Diguillín, Chillán, Niblinto, Cato, Ñuble, Perquilauquén, Longaví, Achibueno y Ancoa, será impulsada por la pendiente natural del trazado y por estaciones de bombeo que serán surtidas por energía fotovoltaica.

LLAMADO A LA CALMA

Al ser consultado por el proyecto de Reguemos Chile, y por un segundo proyecto de capitales franceses que propone tomar las aguas del caudal en la desembocadura del Biobío, el intendente Sergio Giácaman manifestó que ambas iniciativas deben ser sometidas no sólo a factibilidad sino que además a consulta con las comunidades. “Son proyectos que se presentan al Ministerio de Obras Públicas como proyectos de interés público. Son formulados por privados, y en algún momento del proceso tienen que pasar por nuestra región. Cuando pasen por nuestra región, se va a sentir la voz del Biobío en ese proceso y por supuesto, que recogeremos las intenciones y preocupaciones de todos los sectores productivos y de las personas de la provincia y de la región” 

Por otra parte, el seremi de Agricultura, Francisco Lagos manifestó “sabemos de las dos iniciativas pero consideramos que es prematuro emitir una opinión responsable. (Las propuestas) deben ser estudiadas en detalle y en este momento, no es el Ministerio de Agricultura que hace ese estudio”. Agregó que la secretaría de Estado está empeñada en aumentar la superficie con riego en el país, “estamos concentrados en aumentar la superficie regada en la región, a través de los instrumentos de fomento” entre los que mencionó la Comisión Nacional de Riego y el Instituto de Desarrollo Agropecuario Indap, “para mejorar de forma rápida, y en el corto plazo, la superficie regada en la provincia y en la región”.

CRECEN LOS CUESTIONAMIENTOS

José Miguel Stegmeier, presidente de Socabío subrayó de manera clara y enérgica “nos parece muy extraño, el que se hable de una carretera, que construidas todas sus etapas, regaría un millón de hectáreas, cuando para esa superficie, se requiere tal cantidad de agua, que ni todos los ríos de Biobío, Ñuble y Maule serían capaces de abastecerla”.

El dirigente agrícola agregó que “tampoco se podría usar los ríos del norte, ya que éstos apenas alcanzan para poder regar lo que actualmente está bajo superficie de riego, por lo tanto, el riesgo que nosotros corremos es enorme”, comentando en tal sentido que “podría ser, que por decisiones arbitrarias, nos sequen las regiones del centro-sur”.

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