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Paulina Bahamonde: “La ciencia se encuentra limitada a la academia en Chile”

Recuerda que a los 5 años pidió de regalo un microscopio, ahora se da cuenta que su sueño siempre estuvo ligado a la ciencia.


 Por La Tribuna

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Tremendamente simpática, con un carisma que envuelve y de una facilidad de palabra impresionante es Paulina Bahamonde una angelina trotamundos, pero no con el afán de hacer turismo sino por el de hacer ciencia.

Ella misma se define apasionada y con una fuerte convicción a cuidar el medioambiente, el mundo en que vivimos y específicamente la fauna marina.

Egresada del Colegio San Rafael en Los Ángeles, luego continuó sus estudios de Bioquímica en la Universidad de Concepción y tras ello, gracias a las Becas Chile, vivió en Canadá 4 años y medio mientras hizo un el doctorado en Biología en la universidad de New Brunswick.

ESTUDIAR EN EL EXTRANJERO: PENAS Y ALEGRÍAS

Aunque fue una experiencia muy dura irse fuera del país sola, Paulina lo recomienda completamente “si tuviese que repetir la experiencia, me iría en pareja, pero era un desafío personal irme de país un tiempo desde muy pequeña sentí que eso era lo que debía hacer, estaba convencida”.

“Yo quería aprender idioma, otras costumbres y Canadá me pareció un país muy apropiado, por su fama de amabilidad y convivencia pacífica, y yo lo comprobé empíricamente”.

Al principio fue muy difícil para ella, pasó de estar rodeada de mucha gente que la quería a estar sola, pero valió la pena “logré mi meta que era sacar mis estudios científicos allá y obtuve mucho apoyo, me hice de muchos amigos”.

Vivió todo ese tiempo en la ciudad de Saint John en New Brunswick, pueblo pequeño muy parecido en tamaño a Los Ángeles pero con un tremendo desarrollo en lo científico “pero con mucha ciencia, la legislación canadiense para con el medio ambiente es un convenio que se firmó en los 1800 y básicamente todas las actividades humanas tiene que ser amistosa con los peces, los alimentos que comen los peces y  con las especies que comen los mismos, entonces de esa forma logran proteger el ecosistema que está dentro del agua”.

¿CÓMO VIVE UNA CIENTÍFICA TAN JOVEN EN CHILE?

A la pregunta, Paulina guarda silencio unos segundos y se lanza con toda la alegría y firmeza “cuando uno es apasionada de lo que uno hace las cosas se van dando solas, pero con harto esfuerzo”.

“Cuando yo comencé a trabajar en el estudio del medio ambiente, me acuerdo que yo era la única chica o con otra colega éramos las dos únicas mujeres rodeadas de hombres ¡imagínate! yendo a terreno a pescar, acarreando material y ahí me encontraba con ciertas situaciones de machismo, en donde por ejemplo, en una oportunidad el año 2009 tuve que ir a la Antártica y se me cuestionaba de si es que iba a tener los ‘cojones’ para hacer ese viaje” manifestó.

“Hoy, que estoy más en una posición de profesora, me doy cuenta que hay muchas más chicas interesadas en este momento. Cuando yo realizo expediciones en Patagonia para ver la salud de los ecosistemas, me encuentro con equipos científicos que se encuentran conformados 50/50 y, son situaciones que se han dado en forma muy orgánica. En los últimos 10 años las mujeres hemos comenzado a pertenecer más en esta área, sin tantos cuestionamiento con más aceptación”.

ABRIR LOS NICHOS PARA EL DESARROLLO DE LA CIENCIA

Paulina declara firmemente que “en este momento la ciencia se encuentra limitada a la academia en Chile, los únicos nichos en que uno pudiese ser ciencia es sólo haciendo clases en la universidad. Me gustaría que la ciencia fuera mucho más transversal, que el gobierno tuviese científicos para la toma de decisiones, que la industria tuviese sus científicos para innovar y seguir creciendo agregando valor a sus productos. Me encantaría que existiesen más fundaciones como en la que actualmente trabajo Fundación Meri, ya somos una entidad privada y sin fines de lucro que reunimos científicos para realizar conservación en base a aseveraciones científicas, que se ampliase el campo”.

Muchos temas son lo que quedaron por conversar, muchas sus experiencias pero Paulina debe seguir su día con reuniones y con los estudios que la apasionan. Antes de despedirse, esta entusiasta angelina recomienda a todas aquellas jovencitas que quieren seguir el camino científico en Los Ángeles”considero que la región del Biobío tiene mucho interés para recurrir  a la ciencia para mejorar sus procesos productivos. Por ejemplo, en la empresa forestal, hay mucho que hacer en lo que es el control de las plagas o mejorar la calidad de sus productos. Las personas que tengan interés tanto en la ciencia como en otras cosas, les sugiero que se aferren a eso, que crean en la autenticidad que de pronto el sistema educativo reprime. Cuestionen, sean auténticos y apasionados, eso siempre resulta”.

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