Resumen noticioso

La triste historia de Caramelo: el payaso que dejó de reír

René Güerino se considera un angelino. Cuenta que recorrió todo Chile en circos, pero hoy ya retirado de las pistas, se gana la vida vendiendo globos y pelotas frente al paseo Alcalá.

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01-06-2016_19-45-008.2-1 / FUENTE:

‘Caramelo’ saluda a los niños y los atiende con una gran sonrisa, le gusta su trabajo. Vende globos y pelotas en el centro de Los Ángeles, aunque no toda su vida se dedicó a eso; hace unos años era el rey de la pista como artista, era un payaso de circo.

René Güerino, un autodenominado angelino de 73 años, es quien le da vida a Caramelo, el payaso que trabaja cada tarde en el centro de la ciudad.

Es el mismo quien contó que “yo empecé de muy chico, a los 14 años ya trabajaba en el circo. Por necesidades de mi casa tuve que irme y trabajar ahí. Mi madre me dio permiso y así inicié mi aventura”.

Güerino es nacido y criado en Santiago, pero como mencionó, por la extrema pobreza que se vivía en su familia, no tuvo más remedio que salir de su casa para poder solventarse económicamente. Sus inicios los hizo en el circo Caupolicán.

“Nosotros estábamos en una muy mala situación en Santiago, entonces mi madre era separada y teníamos problemas, de verdad que éramos muy pobres y me vi en la necesidad de trabajar. El caballero del circo le pidió permiso a mi mamá y así me fui con ellos”, detalló.

Todo comenzó porque a él siempre le llamó la atención este tipo de espectáculos, por lo que cuando los vio cerca de su casa, iba todos los días, se hizo amigos de algunas personas, por lo que pasaba todo el día en la carpa y con un hermano se fue a recorrer el país.

Así continuó diciendo que “entré como empleado de carpa para ayudar a armar el circo y de a poco fui aprendiendo, después empecé a hacer diligencias, estuve como representante y así de a poco fui viendo trabajar a los demás, a los mismo payasos, fui aprendiendo a hacer lo que hacían ellos, hasta que logré ingresar a la pista”, fue así como le dio vida al payaso Caramelo.

Asimismo aseguró que ahí conoció el amor a los 16 años. Una artista  del circo con quien finalmente se casó.

De igual forma sostuvo que “con el tiempo me fui haciendo conocido poco a poco, me empezaron a conocer los empresarios, pude trabajar con don Abraham Lillo Machuca, el ‘Tony Caluga’, trabajé cuatro años con él, también trabajé con su hijo. Conocí a mucha gente y muchos circos, entre ellos el Circo Italiano, que tenía muchos animales… lo pasé bien”.

Fue precisamente en el Circo Italiano donde Güerino vivió sus mejores días, un espectáculo grande con muchos animales y donde pudo recorrer casi todo Chile, llegó hasta Punta Arenas junto a esa carpa.

NO TODO FUE RISAS

Pese a que disfrutó mucho de los circos, estos también le jugaron una mala pasada, debido a que no todos eran grandes y tenían problemas económicos. “Trabajé en circos chicos con altos y bajos, porque los sueldos eran más o menos no más y había que tratar de buscar algo más grande, tal como Caluga. A veces trabajábamos y nos pagaban semanal y otras veces a lo que se hiciera no más, no era mucho, pero algo nos daban. Eso sí no teníamos un sueldo seguro, no como los circos grandes”, puntualizó.

LA EDAD LE JUGÓ UNA MALA PASADA

Luego de un tiempo, el trabajo en el circo se hizo escaso. René aseguró que “lo fome de todo esto es que después uno llega a una edad en que ya no lo agarran mucho en los circos, entonces tuve que verme en la necesidad de trabajar en la calle”.

Por ello agregó que trabajaba en las micros haciendo humor, porque a su edad estar en el circo ya no le era rentable.

Todo iba bien hasta que le dio una parálisis facial. “Ahora menos podía ir a trabajar a un circo, porque tengo un problema donde no puedo pronunciar bien las palabras, entonces tuve que aprender a hacer globitos, figuritas, varios ‘monitos’ de la televisión y con eso me gano la vida”.

LOS ÁNGELES, PARTE IMPORTANTE DE SU VIDA

Luego de toda esta vida ligada al circo, René Güerino contó que recorrió todo Chile, hasta que por motivos de salud tuvo que dejar la actividad. De ahí se radicó en nuestra región.

“Cuando me retiré quise estar cerca de mis hijos. Llevo más de 40 años separado y mi ex señora se vino a Yungay, donde también viven dos de mis hijos, así que me vine a Yungay para estar más cerca ellos”.

Estando en esa comuna, el payaso no podía ganarse la vida, por ser un pequeño pueblo donde no había posibilidades para él, por lo mismo decidió mudarse a Los Ángeles, comuna que le dio la posibilidad de reencontrarse con sus hijos.

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Güerino contó que “me gusta la vida de circo y mis hijos quieren todos seguir en eso, se va a hacer una tradición familiar”.

Respecto a su estadía en Los Ángeles, el payasito Caramelo, como es su apodo artístico, dijo que ya se quedó en la ciudad, le gusta y se considera un angelino más. A eso agregó que “aquí me ha ido bien, me voy a quedar hasta mis últimos días”.

Asimismo manifestó que trabaja en las tardes y que le da para poder vivir, pese a que tiene una pensión de apenas 80 mil pesos.

El artista se instala cada día en el paseo Alcalá para vender sus productos, ya sean globos, pelotas, entre otros.

Por último, enfatizó que le gusta lo que hace porque “es una entretención para los niños, todos quieren saludar al payasito y a mí no me cuesta nada hacerlo, porque yo vivo de eso, me agradan los niños”.




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