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Angelino narra su experiencia en Madrid: “Pocas cosas generan tanto miedo e indefensión”

Cristóbal Ugarte es un joven periodista que está hace casi un año en España cumpliendo su sueño de ser entrenador de fútbol. Ahí es parte del staff técnico de las divisiones inferiores del Getafe, uno de los clubes de moda por la excelente campaña en la liga española. Estando allá, ha sido testigo privilegiado también de cómo se ha desarrollado la enfermedad, con miles de muertos e infectados.


 Por La Tribuna

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Con más de 230 mil confirmados, España es el segundo país del mundo con más casos detectados de la enfermedad, según el último registro que consiga el diario El País, uno de los más influyentes de ese Estado europeo.

La estadística es más estremecedora cuando las cifras oficiales confirman que más de 23 mil 500 personas han perdido la vida en la nación ibérica a consecuencia del Covid-19, es decir, casi el 10% de los afectados.

Y dentro de España, la zona más afectada es su capital, Madrid, que tiene cerca del 40% de los contagiados por coronavirus de ese país.

De ahí que hace ya más de un mes que el Gobierno español resolviera aplicar la medida de cuarentena en todo el territorio, como una forma de frenar el brutal avance exponencial de la enfermedad. Recién en los últimos días, las autoridades decidieron flexibilizar algunas medidas, como permitir que los niños pudieran salir a pasear a los parques, siempre bajo extremas medidas de cuidado.

Ahí, en Madrid, justo en el epicentro de la pandemia, un angelino, Cristóbal Ugarte Piffaut, narra la experiencia de vivir en una de las urbes más duramente castigada por la pandemia.

El joven periodista llegó hace poco menos de un año para ser parte del cuerpo técnico de las divisiones inferiores del Gefate, club de la primera división de la liga española. Sin embargo, la enfermedad obligó a suspender todas las actividades deportivas y a confinarse mientras se supera la emergencia.

¿Cómo llegaste a Madrid?

– Llegué en mayo de 2019. Terminé de estudiar Periodismo y a la semana siguiente me vine a hacer unos cursos de entrenador de fútbol. Cuando estaba en la universidad, trabajé para ahorrar y cumplir mi sueño, que era venir a España a estudiar. Mi familia también fue fundamental porque me apoyó en todo momento, aunque al principio la idea pareciera una locura.

Ahora trabajas en el Getafe, uno de los clubes de moda en el fútbol español, ¿cómo se dio esa oportunidad?

– Sí, es el club de moda ahora mismo en España. Hasta ahora, es quinto en la liga española y está vivo en la Europa League, donde, cuando retorne el fútbol, enfrentará al Inter de Alexis Sánchez. Tuve un poco de suerte para llegar. En el curso de entrenadores conocí a una persona que entrena en las divisiones inferiores y me invitó a participar en su cuerpo técnico. Mi pensamiento fue: “Tuve un poco de suerte para entrar, pero ahora tengo que demostrar que tengo las capacidades para ser parte de un club profesional español”. La verdad es que ni en el mejor de mis sueños me imaginé que iba a pasar algo así. Esta experiencia me ha servido para crecer mucho tanto profesionalmente como personalmente.

¿Qué momentos destacarías desde que llegaste al club?

– Son muchos. Con la cantera del Getafe me tocó ir a jugar contra las divisiones inferiores del Real Madrid varias veces. Hemos estado en Valdebebas, que es la ciudad deportiva. Otro momento lindo fue cuando vino la Selección chilena Sub-17 el año pasado previo al Mundial de Brasil. El entrenador de Chile, Cristian Leiva, me contactó para que los acompañara durante su estadía. Estuve en las instalaciones de la Selección española, donde la Roja enfrentó al Rayo Vallecano. Después fui con la delegación a un partido contra el Real Madrid. Hasta pude conocer a Zinedine Zidane. Esas son experiencias que hacen que todo el esfuerzo y los sacrificios valgan la pena.

¿Cómo fueron los primeros días de pandemia en Madrid?

– Los primeros días fueron una mezcla de incredulidad y de incertidumbre. Pocas cosas generan tanto miedo y sensación de indefensión como no saber qué va a pasar. Más cuando estás solo tan lejos de casa. Cuando sabemos lo que va a pasar, incluso aunque se trate de malas noticias, podemos actuar, pero en esta situación no. Nunca imaginé que el coronavirus iba a escalar tan rápido y que iba a ser tan devastador. Yo trabajo en un club de fútbol y cuando suspendieron las clases a los niños y también los entrenamientos me di cuenta que esto no era normal.

¿Has tenido miedo?

– En una situación así el miedo es ineludible. Pero más que por mí, era miedo por esas personas que pertenecían a los grupos de riesgo y podrían tener complicaciones mayores. Lo mismo me pasó con la situación de Chile. Ahí sentí miedo también. Cuando acá ya el crecimiento de los casos era exponencial, veía que allá no se tomaba ninguna medida concreta. Y me entró un poco de desesperación. Por mi familia, por mis amigos y por toda la gente que podía sufrir. Era como estar viviendo la misma pesadilla dos veces.

¿Cómo es vivir una pandemia lejos de la familia?

– Es una sensación extraña. Por un lado, prefiero ser yo quien viva lo peor de una pandemia así y no ellos, obviamente. Pero por otro, en una situación de encierro, donde las horas parece que se hacen días, piensas en cómo sería estar compartiendo con tus seres queridos. La nostalgia se hace presente cada día, por eso es importante mantener la cabeza ocupada. No voy a negar varias veces he pensado en el día que vuelva a ver a la gente que quiero y cómo voy a disfrutar de abrazarlos nuevamente.

¿Qué has sabido de Los Ángeles y tu familia?

– Por suerte, en estos tiempos, la comunicación a distancia es sencilla. Hablo todos los días con mi familia y mis amigos. Estoy al tanto de todo lo que sucede allá. Yo les pregunto por su salud, por sus familias, y les recalco lo importante que es cuidarse y cumplir con los protocolos que establezcan las autoridades. Intento concientizar a partir de lo que he vivido. Ellos me preguntan cómo llevo la cuarentena, y yo le respondo que bien. Pese a los días sin salir de casa, no me puedo quejar. Todo lo contrario. Hay que ser agradecido: Tengo una habitación, comida y muchos libros para leer. No es una cuarentena distinta a la que hace cualquier persona del mundo.

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