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Los Ángeles

Angustia, intranquilidad y preocupación: las aflicciones de comerciantes y emprendedores angelinos en medio de la crisis

En algunos casos, logran mantener los horarios de atención con restricciones, mientras que otros se ven enfrentados a la incertidumbre y la preocupación debido a la contingencia.


 Por Claudia Robles

8.1 comercio

Con el objetivo de ayudar a disminuir la concentración de personas y evitar  la diseminación de este virus, “el Presidente nos ha pedido determinar el cierre, en todo el territorio nacional, por un periodo indefinido, de los siguientes tipos de locales: cines, teatros, restaurantes, pubs, discotecas, eventos deportivos independientes que congreguen público”, anunciaba el pasado 20 de marzo el ministro de Salud, Jaime Mañalich, respecto de la medida que comenzaba a regir desde la medianoche para enfrentar la crisis sanitaria producto de la pandemia mundial. El anuncio llevó a muchos comerciantes, emprendedores, trabajadores y familias a reinventarse para soportar el remezón. A ese panorama se sumaba la suspensión de clases para todos los estudiantes y la aplicación de las primeras cuarentenas en algunas ciudades del país.

El 22 de marzo, el gobierno anunciaba toque de queda, entre las 22:00 y las 05:00 horas. En paralelo, las autoridades comunales y provinciales coordinaban cordones o barreras sanitarias, las que siguen vigentes hasta el día de hoy. En tanto, el 5 de mayo, el gobierno anunciaba que, desde ese día, se autorizaba a las empresas de delivery a operar repartiendo comida o remedios a domicilio hasta la medianoche. Era el ministro de Economía, Lucas Palacios, el encargado de anunciar la medida que comenzaba a regir inmediatamente. “A partir de hoy 5 de mayo, se autoriza despacho a domicilio (delivery) de comida y remedios hasta las 00 horas. Buena noticia para muchas pymes y también para familias”, escribía en Twitter el titular de la cartera.

En medio de la contingencia, Diario La Tribuna logró contactar a algunos comerciantes, empresarios y emprendedores que, en primera persona, nos relataron sus vivencias durante la pandemia y el impacto económico en sus actividades comerciales.

Dueño de residencial don Lucho: “No sé cómo voy a lograr sobrevivir cuando vuelva a trabajar”

En calle Lord Cochrane 223 en Los Ángeles, desde hace 10 años aproximadamente, se ubica la residencial “Don Lucho”. Su propietario, Luis Verdugo (76), llegó a Los Ángeles en 1990 proveniente de Linares. En primera instancia, instaló la marisquería, que mantuvo por una década. Luego, arrendó el hotel Mazzola por otros seis años. Al cumplir, don Luis inicia otros dos nuevos proyectos, y se traslada a vivir a calle Lord Cochrane 223, donde instala la residencial “Don Luchito” y, en paralelo, arrienda dos hoteles, uno en Nacimiento y otro en Los Ángeles, “Sol de Alicante”.

Explica que producto de la crisis asiática, enfrentó un fuerte remezón económico, optando por quedarse solo con la residencial de calle Lord Cochrane. “Cuando vino la crisis asiática, me fui al suelo y me quedé solo con la residencial. El año pasado iba todo viento en popa y vino el estallido social. Cuando pensaba que todo podría llegar a estabilizarse, vino el coronavirus, que terminó por hacer colapsar mi actividad”.

Reconoce que actualmente sobrevive con su pensión de $140.000 como jubilado. “Tuve que cerrar el negocio. Tenía un trabajador y con el cierre de la residencial no pude seguir cumpliendo con el pago de imposiciones. No pude hacerle el finiquito de contrato porque debo las imposiciones y estoy muy complicado. Hasta el cuello. El negocio lo tuve que cerrar y ya llevo dos meses así. Estoy sobreviviendo con la pensión de $140 mil pesos como jubilado. Con eso debo subsistir. Apoyo del gobierno no he recibido absolutamente nada por el hecho de una jubilación. Entonces mi situación no es muy buena y estamos tratando de sobrevivir. El negocio está muerto y no sé cómo voy a lograr sobrevivir cuando vuelva a trabajar porque ya debo arriendo, luz, agua. Gracias a Dios el caballero dueño del local me dice que comprende mi desesperación”.

Agregó que, al intentar gestionar apoyo bancario, no obtuvo ningún tipo de posibilidad. “Fui al banco y no tengo posibilidad de acceder a créditos porque hace años no logre asumir el pago de dos cuotas de un préstamo. No sé cómo voy a poder trabajar cuando esto pase. La cosa está crítica. Se escuchan ofrecimientos, pero yo no veo ningún beneficio”.

VENTAS A LA BAJA

Wilson Garcés, microempresa Compu Bits: “El escenario es complejo”

En el centro de Los Ángeles, en la galería Taíto, Wilson Garcés, mantiene su empresa Compu Bits, donde indica, la contingencia asociada al estallido social, y luego a la crisis sanitaria, han impactado fuertemente. “La experiencia sanitaria actual no es muy diferente a lo que habíamos vivido durante el estallido social del año pasado por la baja en la actividad comercial, especialmente en el sector céntrico. Esto se ha visto reflejado en la baja cantidad de público y en la caída significativa en las ventas”.

Agrega que el escenario se vuelve complejo y con incertidumbres para los próximos meses. “Más allá de ser microempresario, detrás de nosotros hay una familia y compromisos financieros que cumplir. Nada de eso puede esperar. Por lo tanto, es complejo este escenario que se vive desde hace prácticamente ocho meses para todo el comercio minorista local de Los Ángeles”.

Frente al mostrador de su local, expresa que con dificultades siguen atendiendo. “El escenario actual para el rubro es complejo al dedicarnos a la venta de artículos que no son de primera necesidad. En el área de servicio técnico hemos tenido mayor movimiento con la venta de productos y eso nos ha permitido seguir sobreviviendo en las últimas semanas, con todos los riesgos sanitarios que ello implica, porque la pandemia se ha masificado mucho acá en Los Ángeles”.

A eso sumó que “estamos enfrentados a la incertidumbre porque no se sabe lo que viene a futuro. Ya estamos con muchos problemas y dificultades para cumplir con el pago de arriendo y el pago de los sueldos del personal”, finaliza.

Felipe Michellod, MDV Limitada: “Nuestras operaciones se han mantenido normales dentro de lo posible”

En el rubro de la ingeniería y construcción, Felipe Michellod, gerente de proyectos de MDV, expresó que “para nosotros, esta pandemia ha significado un cambio en el hábito de trabajo de nuestro personal, por ejemplo, en los traslados”.

Al respecto, manifestó que “hemos tenido que tomar algunas medidas para ello. Nuestras operaciones han seguido de la misma manera con los proyectos que teníamos en carpeta, los que se están ejecutando, por lo que no nos hemos visto en la obligación de usar los beneficios que dio el Estado”.

Michellod precisó que hasta ahora logran mantener a sus colaborades en sus puestos de trabajo. “Nuestro personal se ha mantenido con nosotros, con trabajo. Nuestras operaciones siguen normales dentro de lo posible. Esta situación la estamos enfrentando con energía y con ganas de salir adelante. Creo que es posible, si tomamos todos los resguardos, entrar a esta nueva normalidad, porque viene para quedarse. Ahora, el cuidado personal y el de los demás es algo que tiene que arraigarse”.

En paralelo, comentó que es relevante que la ayuda llegue a quienes la requieren para así reactivar la economía “y esperando que las empresas que han tenido que cerrar sus puertas puedan nuevamente abrir y que el gobierno entregue más ayuda para esas personas”.

Madelin Andrade, de Gym Body and Life Los Ángeles: “Ha sido catastrófico”

Al igual que todos los gimnasios del país, cerraron sus puertas el 16 de marzo. A través de las redes sociales logran mantenerse activos, con la entrega de rutinas deportivas a sus alumnos. Para Madelin Andrade, gerenta y dueña del gimnasio, con presencia en Laja, Los Ángeles y Concepción, han sido meses complicados. “Lamentamos tener que vernos enfrentados a esta situación mundial. Hemos sido uno de los grandes afectados, ya que desde el 16 de marzo tuvimos que cerrar nuestras puertas. A nivel económico, como la mayoría de las empresas, ha sido catastrófico, ya que la mayoría de los negocios que no venden, no sobreviven. Especialmente cuando los apoyos mencionados no se han cumplido con respecto a los financiamientos. Eso es muy lamentable”.

Indicó que han buscado alternativas para mantener vigencia, “se han congelado los planes contratados. Tenemos clases gratuitas virtuales a través de una APP de seguimiento personalizado, con entrega de tips semanales respecto a temas de la salud, recomendaciones y rutinas de ejercicios adaptadas para desarrollar en casa”. A eso suman rutinas de ejercicios, entrenamiento y nutrición, con programas enfocados en el teletrabajo. “Debemos cuidarnos, ya que durante este periodo, la ansiedad, la preocupación y el estrés pueden propiciar una ingesta excesiva que puede derivar en un aumento de peso”, comentó.

Ana Jara, dueña de Biobolsa: “Esperamos seguir adelante y sobreviviendo”

De las experiencias siempre se aprende, dice Ana Jara, quien encabeza el emprendimiento Biobolsa, dedicado a la confección y estampado de bolsas reutilizables, “las que entregamos a empresas, instituciones y organismos públicos. Nuestros productos eran usados para difundir determinadas actividades o campañas. Dada la contingencia, todas las actividades están suspendidas, por lo que desde el inicio de la pandemia, las ventas se fueron a cero. Nada, absolutamente nada.Pasamos más o menos dos semanas en esa situación”.

Expresó que al quedar con inactividad, “las colaboradoras se tuvieron que ir a sus hogares porque sus niños estaban en casa. Por lo tanto, se complicó todo. Luego, nos dimos cuenta de que nuestras telas eran muy eficientes para la confección de mascarillas, y fue así como comenzamos con las primeras unidades. Las publicamos en redes sociales y tuvimos buena aceptación. Así, el material que tenía se fue prácticamente todo en confección de mascarillas. Estuvimos trabajando a full, pero esto también se masificó y ahora las ventas bajaron considerablemente. Ahora estamos tratando de mantenernos dentro de lo que se puede en estos tiempos que están siendo difíciles. Esperamos seguir adelante y sobreviviendo”.

Rigoberto Chávez, maestranza industrial y servicio automotriz: “Esperamos que este tema se vaya solucionando”

En la avenida Sor Vicenta de Los Ángeles, Rigoberto Chávez

limita el horario de atención de 09,00 a 16,00 horas en la Sociedad Cárdenas Chávez Limitada, con 30 años en la actividad, orientados a la maestranza industrial, taller y repuestos automotrices, en las áreas forestal, agrícola y agroindustria, principalmente. “La pandemia nos ha afectado directamente en relación con la merma de volumen de venta, producto de que hemos tenido que acotar nuestro horario”.

En su calidad de presidente de las Pymes Biobío Apialán, manifiesta que las empresas enfrentan momentos complicados. “Eso nos obliga a tomar algunas medidas de manejo de costos, disminución de costos generales, y hemos tratado, en lo posible, de no disminuir los contratos a nuestros colaboradores, pero no sabemos hasta cuándo”.

Insistió en que las medidas anunciadas por el gobierno en apoyo de las pymes no surten efecto en esta zona. “Las medidas son bastante positivas, pero su implementación nos tiene un tanto preocupados. Echo de menos que la banca no esté a la altura, por el hecho de ser un microempresario de provincia. Los bancos acá en la ciudad no trabajan en sintonía como en Santiago. Cuesta mucho poder agilizar algún crédito, gestionar alguna prórroga, reestructurar algún crédito. Eso nos deja con muchas dudas. Esperamos que este tema se vaya solucionando, y si no somos optimistas, difícil que podamos tener el espíritu de pequeño empresario”.

Especial Coronavirus

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