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Los Ángeles

El toque de queda pone freno a las carreras clandestinas en Los Ángeles

Para muchos, los días viernes y sábado se convertían en un dolor de cabeza al verse expuestos al ruido de motores y, en ocasiones, a la obligación de tener que circular por avenida Las Industrias con el cruce Sor Vicenta, hasta donde los conductores de las carreras callejeras eran incitados por el público, mientras se ubicaban por ambos sentidos de las pistas de circulación.


 Por La Tribuna

CLANDESTINAS SIAT

Las circunstancias asociadas a la pandemia mundial han llevado a reducir las carreras clandestinas que habitualmente se desarrollaban los días viernes y sábado por la noche, en determinados puntos de la ciudad de Los Ángeles.

Hasta antes de la crisis sanitaria, y acercándose la noche, comenzaban a rugir los motores, cual pista de seudo autódromo, con gran cantidad de personas que acudían en condición de público a presenciar las llamadas “carreras clandestinas”.

Las prácticas han reducido su frecuencia e intensidad, sin embargo, hasta ahora no logran ser erradicadas, indica el teniente de la Subcomisaría Investigadora de Accidentes de Tránsito y Carreteras Siat Biobío, Sebastián Barría, minutos antes de planificar un nuevo servicio nocturno.   

Detalla que los desplazamientos más frecuentes se realizaban principalmente en el km 507 de avenida Las Industrias, por la ex ruta 5 sur; también, por el camino a María Dolores, a la altura del km 4,5 por la ruta Q-20, al igual que hacia Santa Clara, donde acostumbraban darse cita, específicamente en el km 9 de la ruta Q-15. Pero esos no eran los únicos lugares. Ocupaban también la ruta El Peral y el camino a Cerro Colorado).

“Sin embargo, Carabineros de la Prefectura Biobío, el día de los eventos intensifica su labor y fiscalización del tránsito, ya que por el actual escenario sanitario en que nos encontramos, no respetan el horario de toque de queda”, dijo, detallando que las prácticas comienzan a eso de las 9 de la noche, prolongándose por aproximadamente cinco horas.

“Quienes protagonizan esas prácticas se enfrentan constantemente al peligro, por cuanto a los vehículos les modifican el centro de gravedad con el evidente riesgo de volcamiento. A ello se suma la falta de una jaula de seguridad y los problemas que derivan del control o frenado”, manifiesta el uniformado, al enumerar una serie de peligros a los que se ven expuestos quienes conducen los vehículos, sin considerar a quienes los acompañan.

UNA PRÁCTICA QUE NO DESAPARECE

Al paso de los años, quienes desarrollan este tipo de prácticas han ido creando estructuras de organización en su afán de evadir los controles y las fiscalizaciones, manifiesta el oficial de la Siat Biobío, “llegando actualmente a conformar una organización jerárquica, es decir, con un presidente y personas que hacen la función de avisar si es que Carabineros o cualquier tipo de institución fiscalizadora se aproxima hasta el lugar de la carrera”.

Agrega que este tipo de prácticas derivan en hechos graves, que se traducen no solo en el daño a los vehículos, sino que en graves secuelas hacia quienes practican este riesgoso estilo de conducción.

ALTO RIESGO

Una serie de consecuencias y factores negativos enumera el investigador de la Siat al referirse a la realización de estas prácticas. Entre ellas menciona que los autos usados modifican su centro de gravedad y a alta velocidad pueden volcarse, lo que sumado a la falta de una jaula de seguridad, pueden tener problemas de control o de frenado, y a partir de ello derivar en el peor de los desenlaces.

Agrega que los neumáticos, al no ser de uso profesional, podrían recalentarse, sumando a ello los riesgos que derivan del cambio de los cinturones originales por otros deportivos, sin certificación, “lo que hace incierto su funcionamiento ante un accidente, pudiendo incluso producir lesiones graves o la muerte”.

A ello sumó el uso del polarizado, la música a alto volumen y la contaminación acústica que generan al modificar el sistema de escape de los vehículos.

LÍMITES DE VELOCIDAD

Las vías urbanas están diseñadas para tránsito de hasta 50 km/hora, “y no para competición, lo que sumado a las deficiencias técnicas de los vehículos, puede provocar graves accidentes”, insiste el teniente Barría.

“Con el paso del tiempo, este tipo de carreras han tomado cada vez más fuerza, principalmente los fines de semana”, y quienes las practican, hasta ahora no incurren en delito alguno, sino que en una infracción al tránsito, entre las que mencionó el exceso de velocidad, entre otras, con multas que oscilan entre 1,5 UTM hasta un máximo de 3 UTM, “sin embargo, ya hay un proyecto de ley que cambiaría este tipo de hecho de una falta a un delito donde, dependiendo de sus consecuencias, va variando su penalidad. El propósito del proyecto de ley es regular por primera vez en nuestro ordenamiento jurídico penal, el fenómeno de las carreras clandestinas”.

AUMENTO EN LAS INFRACCIONES

De acuerdo a las cifras entregadas en la Prefectura de Carabineros de Biobío, en lo que va corrido del año, han sido infraccionados 165 conductores, con un aumento en comparación al año 2019, al ser cursadas un total de 147 citaciones a distintos tribunales de la provincia.

“Estamos haciendo un llamado a la comunidad a apoyarnos en la persecución de este ilícito, llamando al 133 o a los planes cuadrantes cuando estén ante la presencia de una carrera clandestina o sepan de la organización de una de ellas, puesto que este tipo de iniciativas trae consigo lesiones de diversa consideración, e inclusive el fallecimiento de quienes practican este riesgoso estilo de conducción, ruidos molestos, participación de menores de edad, conformación de agrupaciones o asociaciones ilícitas, participación de bandas criminales, robo de vehículos o de sus piezas, apuestas ilegales o modificación ilegal del vehículo sin una debida certificación”, finalizó.

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