suscríbete al boletín diario

Los Ángeles

Una mirada a la crisis sanitaria desde el compromiso y la entrega profesional

Dejaron a sus familias, reestructuraron sus rutinas, o se reinventaron por la necesidad de servir a la comunidad. Así es el compromiso de la denominada “primera línea” de la crisis sanitaria que afecta al país, y que conocemos en el testimonio de cuatro profesionales de la provincia de Biobío, quienes conversaron en exclusiva con Diario La Tribuna


 Por La Tribuna

3c6bfc0b-b954-449f-9581-1561392bb887 (1)

Rayén Oliva Rodríguez, enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos-COVID

“Decidí aislarme de mi familia, para prevenir el contagio de ellos”

Rayén hasta hace poco, vivía con parte de su familia, sin embargo, por trabajar en la unidad de paciente crítico, en contacto con pacientes con coronavirus, decidió dejar su casa.

Y es que su mamá padece enfermedades crónicas, y su abuelo de 94 años se encuentra postrado, por lo que, de llegar a contagiarse, por sus características de salud, ellos podrían enfrentar el COVID-19 en su máxima expresión.

“Me dio mucha pena hacerlo, mi familia siempre ha sido unida, y alejarme de esta forma, para mi mamá ha sido horrible. Es una de las peores cosas que le ha pasado, pese a que ya soy adulta”, recordó la enfermera.

Si bien en la UCI toman todas las medidas de precaución, “siempre cabe la posibilidad de que alguna parte de la cadena se rompa, y si eso pasa, nos podemos contagiar todos”, reflexionó. 

Por ello, la joven decidió dejar su hogar original, y arrendar una casa junto a una colega en condiciones similares, ya que si bien tiene la posibilidad de quedarse en alguno de los hogares temporales disponibles, cuenta con mascotas, de las que debe hacerse responsable.

Lisselt Hauenstein Jara, Psicóloga del Call Center de atención psicoemocional para funcionarios

“Hay que reinventarse”

Antes de la llegada del COVID-19 a nuestra zona, Lisselt se desempeñaba como psicóloga del programa “Chile Crece Contigo” en el hospital de Los Ángeles.

Al determinarse la reestructuración de funciones, la profesional no dimensionó como, desde su vereda, podía ser de utilidad en medio de la contingencia, pero ya transcurrido un mes de aquello, cataloga la experiencia como “gratificante”.

Reinventarse ha sido clave en esta, ahora se desempeña en un call center destinado a entregar contención a todos los funcionarios que lo requieran, incluidos los de aseo y seguridad.

“Esta es mi primera experiencia en algo así, junto a mis colegas hemos tenido que revisar la literatura disponible, las experiencias de los países que van un poco más adelante en relación a la vivencia de COVID-19, y desde ahí intentar pensar, cranear y empatizar, para ver como podemos transformar aquello en algo útil”, contó a Diario La Tribuna.

En este mes de labores dedicada a sus propios colegas, Lisselt aseguró que “hasta hoy nos hemos dado cuenta que, con una palabra de aliento, con este mensaje donde hay alguien que se está preocupando, dando un espacio para poder conversar, ha sido suficiente”.

Loreto Riquelme Herrera, Técnico en Enfermería Nivel Superior, Unidad de Emergencias

“La sensación fue muy triste, de mucha soledad”

Uno de los profesionales de la unidad donde se desempeña Loreto resultó contagiado de COVID-19. Compartieron un turno de 12 horas, por lo que tuvo que hacer cuarentena por 14 días, a modo preventivo.

Al momento de la notificación, se encontraba en Los Ángeles (es oriunda de Cabrero), por lo que tuvo que coordinar el viaje de regreso, y luego comenzó su período de distanciamiento social, el que la mantiene además, separada de su hija de 8 años.

“Es mucha la angustia, he dejado de ver a mi hija muchos días para protegerla, no he visto a mi familia desde que comenzó la cuarentena, no he mantenido contacto con nadie, y emocionalmente no me siento tan mal, pero si siento angustia, porque como todo se está viendo sobre la marcha, no sabemos cómo va a evolucionar todo esto”, explicó Loreto.

Si bien no resultó contagiada, y ya volvió a cumplir con sus turnos, lo que la TENS más lamenta es que desconoce cuándo podrá volver a reencontrarse con los suyos, ya que decidieron separarse hasta que la crisis sanitaria pase.

Martha Caicedo Ramírez, médico de la Unidad de Emergencias y Unidad de Tratamiento Intensivo

“Piensen que somos muchas las personas que tenemos que salir día a día a trabajar, con el riesgo de contagio”

Uno de sus colegas de turno dio positivo para COVID-19, y al igual que otros funcionarios, la doctora Caicedo debió hacer cuarentena. La notificación la tomó de improviso, y sin muchas opciones al momento de decidir, ya que vive con sus hijos de 8 y 10 años, y su madre, enferma crónica.

“Me aislé en una habitación de mi propia casa, fue muy difícil decirle a mis hijos que no podían acercarse a mí, no podía abrazarlos ni darles un beso. Tenía que evitar que tocaran cualquier cosa que estuviese en contacto conmigo, nos comunicábamos por videollamada, me dejaban alimentos en la puerta de mi habitación, todo esto para poder resguardarlos”, señaló.

Pese a lo difícil de la situación, la profesional lo entiende como parte de su trabajo como urgencióloga. “Sé que estoy expuesta a esto y muchos escenarios más, pero es lo que me gusta hacer y mi familia así también lo entiende y lejos de sentirnos mal, tratábamos de ver el lado positivo de todo esto”, detalló.

Por ello, Martha hizo un sentido llamado a la comunidad, para que quienes pueden, se queden en casa. “Disfruten de su familia y así están cuidándose a sí mismos y a los demás. Piensen que habemos muchas personas que tenemos que salir día a día a trabajar con el riesgo de contagio y no podemos disfrutar como quisiéramos de nuestros seres queridos”.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes