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Los Ángeles

El rostro de los imprescindibles

Escogimos algunos testimonios, que agrupamos en este reportaje, y también conocimos a otros, que por temor a perder sus empleos no pudieron hablar


 Por La Tribuna

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“Quédate en casa”, así reza la campaña que hacen suya los afortunados, aquellos que pueden trabajar desde casa, y que han logrado parar todo para cuidarse.

No todos tienen esa posibilidad, porque entregan servicios de primera necesidad, porque se han comprometido con la salud y el bienestar de la población, o simplemente porque si no laboran, no comen.

Para quienes limpian las calles, recogen la basura, reparan aceras y sanitizan la ciudad, también, nuestro reconocimiento.

Mauricio Fuica, conductor de la línea de colectivos Iansa Avellano, Los Ángeles

Han sufrido como todos la baja afluencia de personas en las calles, pero siguen al pie del cañón buscando al pasajero que tuvo que salir por alguna urgencia, para trasladarlo hasta su casa.

“Está bastante crítico nuestro rubro, ya que por las medidas tomadas, que si viene cierto son aceptables, la afluencia de público no es la que esperamos”, sostuvo Fuica.

Aunque al salir, también se exponen, aseguró que están tomando todas las precauciones. “Tomamos todos los resguardos, la gente se sube con sus mascarillas, nosotros mismos tomamos la precaución de andar con guantes, desinfectamos los vehículos en la misma línea, nos tienen agua con cloro, para limpiar las manillas”.

Beatriz García, dueña del almacén “Donde La Betty”, en el sector Tolpán, Los Ángeles

Los negocios de barrio han ganado gran protagonismo por estos días en que se nos pide que nos quedemos en casa. Y quienes los atienden, le toman el pulso a la crisis sanitaria, desde lo más doméstico.

Conocimos a Betty mientras compraba mercadería para abastecer el emprendimiento que inició hace ya cuatro años, y que hoy, presta un servicio importante a sus vecinos. “Están agradecidos porque ya no van al centro a comprar”, reconoció. “Jugo, bebida, harina, tallarines, salsa de tomates y dulces, muchos dulces. Está como ansiosa

la gente”, aseguró Beatriz, mientras cargaba una camioneta con cajas y cajas de golosinas y cigarrillos.

“Ha bajado el público, porque la gente está sin trabajo ya se apretó el cinturón. Ya no compra mucho, compra un juguito, compra un dulce, un chicle”, lamentó.

Lily Soto, enfermera encargada del Programa de Atención Domiciliaria del CESFAM Nororiente, Los Ángeles

Los funcionarios de salud, en todos los frentes, han demostrado más que nunca su vocación de servicio, y el por qué eligieron su profesión.

Es el caso de Lily, quien no quiere llevarse los créditos sola, ya que asegura, el trabajo se hace en equipo. “Mi vocación la ratifico al 100% con el quehacer que realizamos a diario junto a mi equipo, integrado también por el enfermero Hans Sáez, la TENS Stephanie Vera y el conductor Renato Fernández”.

Y es que en este escenario difícil, implica distintos tipos de funciones, aseguró la profesional que por estos días matiza sus labores entre la vacunación contra la influenza y curaciones avanzadas, entre otras prestaciones.

“Como enfermera de APS –Atención Primaria de Salud- me siento contenta, satisfecha con nuestra labor en estos momentos tan complejos y muy feliz por la recepción que hemos tenido de parte de nuestros pacientes, quienes nos han manifestado su agradecimiento por ir a visitarlos, porque entienden que también corremos riesgos como equipo”, destacó.

Jorge Lepeley, dueño y administrador de una farmacia, ubicada en Almagro #483

Una tarea difícil tienen los funcionarios de estos locales, ya que mascarillas, alcohol gel, paracetamol y guantes, son productos con alta demanda, pero a la vez, imposible prácticamente de conseguir en el mercado.

“Hemos movido cielo mar y tierra para poder conseguir, pero mascarillas por ejemplo, ha sido imposible, y debido al precio al que se están vendiendo por la alta demanda, muchas veces no vale la pena”, aseguró.

Abren a las 8.30 de la mañana, pero ya después de las 15 horas se ve muy poco público, y cerca de las 18 horas cierran. Limpian frecuentemente, instalaron escudos de vidrio en el mesón de atención, e intentan que los clientes mantengan una distancia prudente para evitar contagios.

“Estamos 12 horas al día expuestos al contagio, somos personal de primera línea, nos sacrificamos bastante, la gente se queja muchas veces de los precios, pero estos han subido por la disminución del abastecimiento, ya que muchas veces los productos quedan en Santiago”, remató.

Teresa Beroíza, vendedora de frutas y verduras, en la esquina de Rengo con Villagrán, Los Ángeles

Existen muchos adultos mayores que perteneciendo al grupo de riesgo, deben salir a trabajar, porque lo necesitan para subsistir.

Consiente de aquello, pero con una fe a toda prueba, la señora Teresa sale cada mañana de su casa, para abastecer a sus caseros.

“Nos dan la gracias porque estamos trabajando, porque así ellos tienen para comer”, sostuvo en conversación con Diario La Tribuna, al mismo tiempo que contó la lechuga, el cilantro, el surtido, y las papas, son los productos más requeridos por sus clientes.

“Que nos cuidemos dicen, pero yo confío en Dios que nada va a pasar, y que esto va a terminar, porque todo está escrito”, reflexionó.

Kevin Gfell, voluntario de la Cuarta Compañía de bomberos de Los Ángeles

Muchas veces de forma anónima, y desinteresada, quienes componen esta noble institución están dispuestos a poner en riesgo su propia integridad para salvar del peligro a quien lo necesite. Lo juraron, y hoy, lo mantienen.

“Mi vocación de servicio siempre va a estar con bomberos, de hecho esta es la forma en que yo puedo ayudar a la ciudadanía, yo voy a estar aquí hasta que me contagie, porque creo que esto es solo cosa de tiempo”, indicó Kevin.

El joven lamentó que“la gente no está tomando conciencia en torno a la gravedad del asunto. Desde que empezó esto, estoy en el cuartel sin salir, uno tiene que ir a las casas de las personas, y lo que nos afecta es que las personas no tienen conciencia en el autocuidado”.

Y añadió que “cada vez que vamos a un llamado siempre hay mucha multitud, y no tienen cuidado en la distancia con la que se aproximan a nosotros, entonces, ahí uno puede sacar su propia conclusión en torno a lo instruidos que están en torno a las medidas de prevención”, hizo ver el voluntario.

Especial Coronavirus

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