domingo 15 de diciembre, 2019

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Los Ángeles

Carlos Sepúlveda: “Siempre tuve cercanía con los libros, porque mi abuelo fue librero”

Amante de los negocios, y con un don innato para emprender el dueño de la librería Sueños de Papel de Los Ángeles, cuenta cómo partió con la idea de la venta de libros, el desarrollo y crecimiento de su negocio, y sus planes futuros.


 Por Claudia Fuentes

CARLOS SEPÚLVEDA
  • Nieto de librero, comenzó como ayudante y hoy, ya tiene su propio negocio, con tres sucursales en el centro de la ciudad.

Un emprendedor nato y amante de los negocios es Carlos Sepúlveda Venegas, quien con tan sólo 25 años, lidera un comercio un tanto lejano a su juventud, pero que trae en la sangre: la venta de libros.

Tres sucursales de Librería Sueños de Papel, son las que ha logrado impulsar en cinco años, lo que da cuenta de su pasión por los negocios, su perseverancia y dedicación, para lograr su sueño, de la mano de literatura, tal como lo hizo su abuelo Elías (Dueño de la Librería El Rincón del Libro).  “Siempre tuve cercanía con los libros, porque mi abuelo fue librero. Eso me hizo conocer mucho el rubro, las temáticas, lo que se vende y no en cada temporada. De pequeño siempre lo vi como ejemplo, en el área de los negocios”, contó.

Si bien, desde pequeño siempre quiso dedicarse a los negocios, la decisión la adoptó luego del fallecimiento de su abuelo; hecho que ocurrió el año 2014, cuando Carlos, estaba comenzando una carrera universitaria. “Mi madre siempre me dijo que era mejor estudiar, que tener negocios era muy difícil, que había que tener un capital para emprender, por eso no partí en mi adolescencia con esto. A los 19 años decidí estudiar Ingeniería en Geomática, igual un poco forzado, pero me iba bien, siempre fui buen alumno”, contó.

Carlos estaba en primer año en la Universidad, cuando su abuelo enfermó, tuvo un infarto y su salud decayó. En ese momento, contó, dividió su tiempo entre los estudios y ayudar en la librería de su abuelo. “Nunca vi a la librería como un negocio para mí, porque mi abuelo tenía ese negocio. En un principio pensé, por mi gusto por las motos, tener un local de motos. Pero cuando mi tata enfermó me preocupe más de él, con los médicos, remedios, y también lo ayudaba con el negocio, siempre me dejaba encargado. Yo le decía las cosas que se vendían más, porque él se dedicaba más al área escolar, pero estaban saliendo muchos autores chilenos emergentes y juveniles que se vendían mucho. Entonces yo lo aconsejaba con eso, a veces me hacía caso y otras no, porque era más a la antigua, pero nos complementamos”, recordó.

El abuelo de Carlos, falleció el año 2014 con tan sólo 67 años; y fue ahí donde comenzó la aventura emprendedora de este joven.  Primero, apoyando a su madre, que heredó parte de lo que fuera la librería de su abuelo, y luego abriendo alas propias, con su primer local independiente. “Él nunca quiso que la librería cerrara, incluso cuando estaba en el hospital siempre me llamaba, y me decía: ‘Carlitos, estás en librería. ‘Si tata estoy aquí’. Por eso yo seguí este camino, porque siento que siempre está conmigo, cuando yo tomo una decisión siempre mi tata está al lado, cuando él murió impulse a mi mamá a reabrir la librería, viajé a comprar mercadería para Navidad, invertimos todo lo que teníamos y se vendió muy bien, fue como mágico”.

EL DESPEGUE

Luego terminado ese año, seguí ayudando a mi mamá y en la Universidad, pero llegó un momento en que dije: “Estoy estudiando una buena carrera, pero no es lo que quiero.  Yo siempre tuve interés por los negocios, y ahora que sabía que se podía, tenía la experiencia de trabajar con mi tata, le ayude a mi mamá abrir desde cero y le fue bien, entonces dije: “qué hago, sigo estudiando o sigo mi propio negocio”.

Dejé la Universidad, volví a trabajar con mi madre, y luego me independicé –en la misma fecha que habíamos reabierto con mi mamá luego de la muerte de mí tata- así nace Sueños de Papel. “Sueños, por seguir con tu idea, y Papel, porque son libros”, dijo respecto al nombre.

El primer local lo abrió en el Paseo Alcalá, reconoce que fue difícil pero ya conocía el rubro, las editoriales confiaban en él y ya tenía su clientela. Así que poco a poco fue creciendo, como negocio y también, dando empleo.  “La librería requiere harto tiempo, organización, pedidos, cotizaciones, ordenar constantemente, recién este año tengo colaboradores, ahora son seis personas las que trabajan conmigo, dos en cada local (Alcalá, Mall y Colo Colo). Del año pasado hasta ahora, igual crecí harto”, dijo.

NUEVOS LOCALES

Carlos contó que en octubre del año pasado, y con el cierre temporal (por remodelación) del Paseo Alcalá, buscó alternativas ya que sus ventas bajaron. Fue así, como se dio la oportunidad de abrir un módulo en el Mall. Posterior, a ello se lanzó, complementariamente, con una sucursal más grande en calle Colo Colo. “Cuando se cerró el Paseo Alcalá, dije, o crecemos o morimos.  Y ahí partimos con el módulo en el mall, en noviembre del 2018 (misma fecha en la que partí con el negocio). Luego, busque un local más grande pero los arriendos eran muy caros, hasta que encontré el que tengo ahora, en Colo Colo casi llegando Valdivia. Desde junio comenzamos a trabajar para habilitarlo, todo es a mano, es mi esencia, yo hago las repisas, he pintado, puesto las luces, los letreros, todo”, manifestó.

Mi librería es mi esencia. Creo que mi abuelo estaría orgulloso, remató Carlos, quien ve más lejano aún la idea de nuevas sucursales fuera de Los Ángeles.  Aún cuando, se le ha abierto la oportunidad. “Sueños de Papel, es un lugar que tiene una esencia, no es una franquicia, son mis ideas, mis colores, mi creatividad. Por eso no he pensado todavía en crecer a otros lugares, a menos que yo me vaya y la dejé funcionando con mi mística”, finalizó.

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