lunes 19 de agosto, 2019

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Los Ángeles

Álvaro Pimentel: “Mi meta es poder llegar a jugar en la NBA”

Tras su llegada a Estados Unidos a la Florida National University, donde defenderá al equipo de los Conquistadores, el seleccionado nacional se alza como uno de los jugadores con más proyección en el país.


 Por Juan Villalobos

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Álvaro Pimentel creció con el balón bajo el brazo. Su padre, César Pimentel, destacado jugador de la selección ecuatoriana, le inculcó desde pequeño la pasión por el básquetbol.

Su primer nacional infantil lo jugó estando en cuarto básico y su carrera desde el comienzo marcó luces de que sería un jugador con gran talento. Desde sus inicios en el Colegio Alemán y Club Andino de Los Ángeles fue llamado a participar en la Libsur, donde defendió a Puerto Varas y Valdivia.

No hubo que esperar para que por su gran rendimiento fuese nominado por el director técnico de la selección nacional de baloncesto sub 17, Galo Lara, donde el equipo se consagró campeón invicto del sudamericano de la disciplina en el año 2017, venciendo al combinado de Argentina en una emocionante final.

El deportista también estuvo radicado en Buenos Aires vistiendo la camiseta de uno de los mejores equipos del país, Obras Sanitarias, donde logró consolidarse como jugador, y desde ahí el resto es historia hasta su llegada a Estados Unidos por la Florida National University, donde defiende al equipo de los Conquistadores en la liga universitaria más importante del mundo.

Diario La Tribuna conversó en exclusiva con el deportista acerca de sus orígenes en el deporte, su actual pasar en el extranjero y sus expectativas a futuro.

¿Cómo recuerdas tus primeros pasos en el deporte?

Mi papá me inculcó desde muy niño el deporte; con mis hermanos siempre andábamos corriendo por la casa boteando la pelota. Desde que tengo memoria, realmente el básquetbol ha estado presente en mi vida.

En este sentido, las primeras camisetas que vestí fueron las del Club Nestlé, la Universidad de Concepción en sus categorías menores, Club Andino de Los Ángeles, el equipo del Colegio Alemán, y ahí ya me fui de la provincia y participé en la Liga Saesa con Puerto Varas; ahí ya alcancé un gran nivel competitivo.

¿En qué momento encontraste que tu carrera deportiva se disparó?

En el año 2016 Manuel Córdova, el técnico del Club Deportivo Valdivia, me llevó al equipo bajo su tutela, donde pude aprender muchas cosas compitiendo ya a nivel profesional. Y ese mismo año participé en la nómina de la selección nacional, donde pude disputar el premundial en Valdivia. Sin duda, fue una etapa donde aprendí muchísimo, viajando y teniendo un roce de carácter internacional.

¿Cómo catalogas tu paso por Argentina?

En 2017 fui fichado por uno de los equipos más importantes de Argentina, Obras Sanitarias, donde me recibieron de muy buena manera, en un ambiente deportivo, ya que éramos casi todos reclutados de otros países. Fue una muy buena experiencia a nivel humano.

En el nivel competitivo, siempre he dicho que mi paso por Argentina me preparó para ser un jugador profesional. Allá el básquetbol se lleva a otro nivel, es muy intenso, en los entrenamientos no hay descanso, se juegan muchos sistemas, son muy ordenados, se toman todo muy en serio.

¿Qué se siente formar parte de la generación dorada del básquetbol nacional?

Logramos como selección, bajo la dirigencia de Galo Lara, un título que nadie se esperaba: fuimos campeones sudamericanos, venciendo a Argentina en una final soñada. Sabemos que fue un hito que nunca se había dado en la historia y que como jugadores nuestras carreras deportivas iban a cambiar totalmente. Éramos chicos y vivimos una de las experiencias más grandes a nivel país; fue uno de los momentos más felices de mi vida.

¿Cómo has vivido tu reciente llegada a Estados Unidos y el sueño de la NBA?

En mi reciente llegada a la Florida National University, donde defiendo al equipo de los Conquistadores, me costó un poco adaptarme en una primera instancia por cosas como el clima, la velocidad de juego, equiparar el tema físico y atlético de los jugadores. Pero con el paso del tiempo, aproveché mis deficiencias y logré transformarlas en virtudes con mucho trabajo.

Fue un sueño cumplido saber que iba a jugar básquetbol universitario en Estados Unidos, donde puedo estar a un paso de la NBA y de Europa; fue un momento lindo e inolvidable.

¿Cuál es tu ídolo o referente deportivo?

Siempre me ha llamado la atención el estilo de juego que tiene Russell Westbrook, la intensidad que logra como jugador, la garra que pone en los partidos, la conexión que logra a través de la competitividad. Es algo que trato de emular cada vez que entro a la cancha y poder de a poco lograr ese fuego que él plasma sobre el parquet.

¿Cómo ves el básquetbol local?

He visto aquí en Los Ángeles un crecimiento tremendo, hay grandes proyectos serios que pretenden levantar el deporte, se ha facilitado el espacio, se han creado varios equipos, además hay jóvenes con mucho talento que están esperando a ser descubiertos y a explotar deportivamente.

¿Te gustaría darle un mensaje a la comunidad deportiva?

Me gustaría decirle a las  personas que me conocen desde que partí jugando acá de muy pequeño, a Felipe Manríquez, al profesor Bauman, el profesor Véjar; a mis papás y mi familia, que me apoyan en todo, me gustaría darles las gracias porque mucho se los debo a ellos.

A los niños me gustaría decirles que si tienen un sueño, que lo persigan, que sean constantes, que estudien, lo cual es muy importante, que nunca se den por vencidos, que den un poco más que el resto, eso marca la diferencia, el trabajo duro siempre da sus frutos.


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