Identidad

Obispo de Los Ángeles: “Todos anhelamos una nación más fraterna, más humana, más justa y solidaria”

Cristián Castro ofició el Tedeum de Fiestas Patrias en la Catedral, donde llamó a mirar la historia de Chile, reconocer los errores y trabajar por el bien común.

Tedeum 2026, Obispado de Los Ángeles
Tedeum 2026 / FUENTE: Obispado de Los Ángeles

Las celebraciones oficiales de Fiestas Patrias en Los Ángeles comenzaron la mañana del 17 de septiembre en la Catedral de Los Ángeles, donde autoridades civiles, militares y de seguridad, sacerdotes, diáconos y representantes de la comunidad, participaron en el tradicional Te Deum.

En el templo, el obispo de la Diócesis "Santa María de Los Ángeles", Cristián Castro, centró su homilía en Chile, su historia, el presente del país y las expectativas frente al futuro.

"Ponemos en el centro de esta celebración la patria, la nación, lo que nos une, lo que nos cobija, nos hace encontrarnos en estos días especiales de fiestas patrias", expresó.

Castro planteó que la fecha constituye una oportunidad para mirar la historia del país, reconocer sus aciertos y asumir también los errores.

"Nos encontramos delante del altar del Señor para mirar nuevamente nuestra historia, agradecer cuán bueno ha sido el Señor por nosotros, alegrarnos de nuestros aciertos, también pedir perdón con unidad por nuestros errores y mirar el futuro con nuevas esperanzas", señaló.

UN MENSAJE PARA EL CHILE DE HOY

Durante la homilía, el obispo utilizó los textos bíblicos de la jornada para abordar la necesidad de contar con orientación y esperanza frente a las dificultades. También se refirió a la importancia de mantener a Dios presente en la vida de las personas y en las celebraciones patrias.

La Virgen del Carmen ocupó otro espacio dentro de su mensaje. Castro recordó que hace cien años el pueblo chileno coronó su imagen, proclamándola patrona, reina y madre de Chile.

A partir de la tradicional oración dedicada a la Virgen, repasó algunas de las peticiones que históricamente han acompañado a los chilenos: el acierto para magistrados, legisladores y jueces; la paz para los matrimonios y las familias; protección para los niños y jóvenes; una educación cristiana; el resguardo de los soldados y marinos; y ayuda para los enfermos y quienes atraviesan situaciones de dificultad.

Castro sostuvo que esas peticiones mantienen vigencia frente a las necesidades actuales del país, la región, la provincia y las comunas.

"Todos anhelamos, queremos, una nación más fraterna, más humana, más justa y solidaria, y estamos aquí para comprometernos a trabajar por ello, cada uno desde su responsabilidad particular, pero todos mirando un bien común, un proyecto de nación", manifestó.

DIFERENCIAS QUE NO SEPAREN

En otro momento de su intervención, el obispo abordó la convivencia entre quienes tienen distintas posiciones, "donde las diferencias no nos separen, sino que nos enriquezcan, donde nuestras palabras no sean para imponer, sino para argumentar, razonar y respetar".

También pidió especial preocupación por quienes enfrentan situaciones de necesidad, aflicción o postergación, junto con mantener la disposición a escuchar y cuidar a los demás.

En este sentido, llamó a que "la vida se pueda desplegar con fuerza, especialmente en favor de los más necesitados, afligidos y postergados, donde escucharnos sea un valor permanente, donde cuidarnos los unos a los otros sea una actitud y acción cotidiana".

La parte final de la homilía estuvo marcada por una frase del Evangelio: "Ámense los unos a los otros como yo los he amado".

Castro invitó a los asistentes a llevar ese mensaje fuera del templo y aplicarlo en su relación con los demás.

"Si cada uno de nosotros saliera de este templo catedral con esta consigna en su mente, en su corazón y en sus labios, estaríamos entregándole a Chile lo mejor de nosotros, lo mejor de cada uno", afirmó la autoridad eclesiástica.




matomo