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Finde

De Francia con amor… (o la presencia gala en Los Ángeles hacia 1923)

Dedicados básicamente al comercio, los ciudadanos franceses se establecieron en nuestra capital provincial, especialmente en la segunda mitad del siglo XIX.


 Por Juvenal Rivera

12, Mercería Francesa

Desde los inicios de la vida independiente en el país, decenas de ciudadanos franceses se avecindaron en Los Ángeles en busca de mejor fortuna y, también, de una buena dosis de aventura.

Aunque no hubo flujos migratorios organizados por el Estado chileno, como sí sucedió con la colonia alemana llegada a la ciudad entre 1858 y 1859, los galos fueron arribando de manera sostenida.

Dedicados básicamente al comercio, se establecieron en nuestra capital provincial, especialmente en la segunda mitad del siglo XIX. De ahí que en julio de 1923, el diario El Siglo hizo un recuento de los ciudadanos franceses que estaban avecindados en la ciudad en ese tiempo y las actividades productivas a las cuales se dedicaban.

Hay que tener en cuenta que la capital provincial de aquel entonces era una urbe bastante más reducida. No más de 10 mil personas vivían en una ciudad que no pasaba de calle José Manso de Velasco por el oriente, la avenida Ercilla por el poniente, la avenida Vicuña Mackenna por el sur y la villa Hermosa por el norte.

Varios de los apellidos mencionados en esa publicación han desaparecido en el tiempo aunque otros se han mantenido en algunas de las familias de descendientes de aquellos hombres y mujeres que atravesaron la mitad del mundo para recalar en este apartado pedazo del planeta.

CASA TIHISTA Y CÍA:

Estaba ubicado en calle Almagro, entre Rengo y Tucapel. Fue fundada en 1889 por los hermanos Pedro y Bernardo Tihista. Fue la compañía más antigua de Los Ángeles. Su giro comercial es la compra y venta de productos y frutos del país. Destaca también por la exportación de lanas y quillay. Comprende las secciones de tienda, almacén y bodegas.

Los propietarios en ese año eran Pedro Segundo Tihista, Juan Aribit y Martín Elisstche.

CASAS NUEVA FRANCESA:

Se situaba en la esquina de calles Almagro con Rengo. Se dedicada a la venta de abarrotes, trapos y calzado. Su propietario era Pascual Vignau, sucesor de Duhalde y Mourguiart.

ALMACÉN CENTRAL:

Se emplazó en la esquina de calles Caupolicán con Valdivia, frente a la plaza de armas. De propiedad de Alfonso Schevach, vendía loza, cristalería y provisiones para las familias. Después agregó una tostaduría de café. En 1923, el almacén Central funcionaba con electricidad, un gran avance para su tiempo.

ALMACÉN POR MAYOR:

De Roberto Güet, estaba en Rengo, entre Almagro y Villagrán. Se dedicada a la compra y venta de mercaderías nacionales y extranjeras, además de la venta al por mayor. También operaba en la compra y  venta de frutos del país.

MERCERÍA LA OLLETA:

La mercería estaba en calle Almagro, esquina Rengo. Era propiedad de Leopoldo Santour y Jilberto Teillery. Era una casa importadora de ferretería, mercería, loza y cristales.

CURTIDURÍA FRANCESA “EL ANCLA”:

Se ubicada en calle Villagrán, entre Colo Colo y Rengo, de Pedro Thibaut.

CURTIDURÍA EL PORVENIR:

Se encontraba en calle Colo Colo, entre Mendoza y Ercilla. Pertenecía a la firma comercial Legarreta, Gastelli y Cía. El director era I. Legarreta.

BARRACA Y ELABORADORA DE MADERAS:

Pertenecía a la sociedad Arretz y Cía. y se emplazaba en calle José Manso de Velasco, entre Caupolicán y Lautaro. De Juan Bautista Arretz y Juan Jequier, estaba dedicada a la construcción de edificios, obras de cemento armado, fábrica de puertas, ventanas, galería y toda clase de maderas para construcciones.

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