lunes 27 de enero, 2020

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Fibras que innovan

Laboratorios de última generación son usados para el rescate de los árboles nativos de Chile

Más allá de prestar funciones para la empresa y los árboles que necesitan para mantener viva la industria de la madera, los científicos de CMPC trabajan en el rescate y preservación de árboles como el Toromiro, que ya desapareció de la Isla de Pascua, su casa.


 Por Juan Villalobos

1.2

Cuando la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, CMPC decidió instalar su edificio corporativo en Los Ángeles, tenía como norte ser un aporte para la ciudad, la provincia y la región.
Uno de los puntos relevantes, en este proceso de instalación ha sido el trabajo de su laboratorio, el que cuenta con tecnología de última generación para ser uno de los pilares de la empresa.
En total, son cerca de 50 personas las que trabajan en las dependencias científicas de CMPC, además de quienes mantienen los invernaderos y el vivero, Carlos Douglas ubicado en Yumbel.

1.800 metros cuadrados destinados a la investigación en la industria de la madera, pero también a la preservación de especies nativas normales y en peligro de extinción, un trabajo para el que se necesitan fondos que CMPC está dispuestos a invertir.

BIOTECNOLOGÍA

El laboratorio de biotecnología de CMPC está dirigido por el gerente de Tecnología y Planificación Jean Pierre Lasserre, seguido por la científica, Rebeca Sanhueza, que no oculta su orgullo a la hora de hablar de sus compañeros de trabajo, de la empresa y de todo lo que hacen.

“Este edificio en general, se ha convertido en las puertas de la ciudad de Los Ángeles. Cuando uno viene del norte es uno de los primeros edificios con los que se encuentra y eso ha sido positivo para la ciudad. Acá tenemos 1.800 metros cuadrados de laboratorio y este centro de biotecnología ha venido a constituirse en un importante centro de investigación forestal en la ciudad de Los Ángeles y en La Región”, comienza detallando Sanhueza, antes de invitarnos a navegar por un mundo alucinante.

TRES PARTES
El Laboratorio de CMPC se divide en el Laboratorio de Madera, el Laboratorio de Biotecnología y Laboratorio de Fitopatología. Este último es el más técnico de todos, en cuanto a la especialización.
El primero, dice Rebeca Sanhueza “está dedicado a medir, analizar y estudiar las propiedades de la madera, que es la materia prima para todos los productos de CMPC, estudiamos las propiedades físicas de la madera”.

Mientras que en el Laboratorio de Biotecnología “lo que se hace básicamente es cultivo de tejidos, cultivo in vitro, pero en el fondo es producir plantas in vitro en laboratorio.

“Uno parte por ejemplares seleccionados genéticamente. Tomamos una semilla y a partir de ellas hacemos las plantas que luego serán los árboles”, relató la experta.
En este último punto se trabaja con la genética produciendo plantas que luego, de un proceso científico, pasarán a los seis invernaderos de crecimiento, hasta llegar al vivero de Yumbel, Carlos Douglas.

TRABAJO CON LA COMUNIDAD

Si algo queda claro es que quienes dirigen el Laboratorio de CMPC tienen toda la intención de compartir sus logros con la comunidad en general y con la comunidad dedicada al mundo forestal, a la investigación y al trabajo de preservación de especies que podrían desaparecer y que incluso ya no están en sus lugares de origen, como el Toromiro, que ya no existe en la Isla de Pascua y que es rescatado en Los Ángeles, por profesionales locales.

En este punto, Sanhueza se detiene, en todo momento ha disfrutado mostrarnos la hospitalidad de su lugar de trabajo: “en el fondo, a nosotros nos interesa ser un aporte al desarrollo de la región y muy especial de la ciudad de Los Ángeles. Nuestro objetivo, en general, es todo lo que es desarrollo e investigación aplicada tendiente a soluciones ligadas al ámbito forestal, todo lo que tiene que ver con la parte silvícola, los árboles”, temas que además, están dispuestos a compartir con la comunidad científica.

TRABAJO NATIVO

Uno podría pensar que la empresa privada busca maximizar sus beneficios sin aportar a su comunidad y si bien, eso es legítimo, lo cierto es que en CMPC la idea va más allá. 
En los laboratorios de la transnacional con sede en Los Ángeles, la historia es otra, aquí se invierten recursos en la preservación de especies, en mejorarlas e incluso, en rescatarlas de lo que sería una extinción.

“Hace aproximadamente dos años comenzamos a trabajar con algunas especies nativas y desde ese momento, que teníamos pocas especies como el arrayán, copihue, canelo y pitao, empezamos a crecer y empezamos cada vez con más especies”, relata una entusiasta Rebeca Sanhueza.
La científica angelina reconoce que “ha sido un trabajo súper interesante y cada año hemos ido creciendo y esta parte nos gusta mucho, nos entusiasma, creemos que puede ser un aporte para el conocimiento de las especies nativas”, a tal punto que su trabajo comienza a ser parte de investigaciones inéditas, como es el caso de sus avances con la araucaria.

Pero no sólo se trata de buscar nativos de Biobío, sus recursos les permiten revivir especies del Maule que están cerca de la extinción tras los incendios forestales: “El ruil es el árbol nativo chileno que está más amenazado y que existen en las zonas de la región del Maule que estuvieron afectas por incendios. Existen aproximadamente, 300 hectáreas de estas especie en Chile, y la mitad fue destruida por los incendios forestales y nosotros ya hemos tenido avances con él”.

Los trabajos de los científicos de CMPC también están relacionados con el avellano que es una especie compleja para propagar; con el lleuque, otra planta nativa.
“Están vivas, son lentas y estamos viendo cómo nos va. También con el guindo santo y el queule”, dijo la experta.

Pero un punto aparte merece el trabajo con el toromiro, tal como lo detalla Sanhueza: “Trajimos también unas plantas de Juan Fernández y de la Isla de Pascua, como el famoso toromiro, que es el árbol que está extinto en Isla de Pascua, que CMPC lleva más de 10 años trabajando y propagando esta especie y trajimos algunas semillas para ver si podíamos multiplicarlo en el laboratorio, es bastante complicado pero se puede trabajar”, y créanos, La Tribuna fue testigo y pudimos ver una planta que sobrevive y que pronto podría volver a sus tierras de origen.

Sobre la araucaria, es poco el trabajo que se ha hecho de ella, pues es difícil y no hay mucha literatura: “Hace un tiempo, también comenzamos a trabajar con la araucaria y también se nos ha ido dando, lamentablemente hay muy poco publicado en este tema y no sabíamos cómo partir, así que hemos ido descubriendo cosas viendo si podemos crear algo que sirva de apoyo a la conservación de la especie”, finalizó nuestra guía, Rebeca Sanhueza.

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