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Equidad de Género

Teresita Ramos, técnico paramédico:  “Me propusé ayudar y cuidar a las personas”

Una mala experiencia de atención hospitalaria activó su vocación por el área de la salud. Tras su retiro, dejó una huella entre las personas que atendió a tal punto que aún la llaman.


 Por Claudia Fuentes

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Teresita siempre quiso ser técnico paramédico. “Me crié con mi abuelita, ella falleció de un accidente vascular; lamentablemente el tiempo en que estuvo hospitalizada la atención no fue muy buena por lo que me propuse ser paramédico para ayudar y cuidar a las personas que más lo necesitan”, recuerda.

De esta manera, el primer acercamiento concreto con su vocación fue un curso de enfermería del hogar, en Laja, cerca de su natal San Rosendo. Tras terminar su enseñanza media trabajó en el consultorio de su localidad por 2 años, en la bodega de leche y, en paralelo, viajaba a Los Ángeles para prepararse en su futura carrera.

Laboró en Saltos del Laja, desde 1983, en encuestaje y diagnóstico de necesidades de la población, previo a la construcción de la posta en 1985. Recuerda esa época como de mucho trabajo junto a la comunidad, con la escuela del sector, lo cual le trajo varios reconocimientos a ella y al establecimiento. “Hicimos secadores solares, invernaderos y muchas cosas”, destaca.  

Ya en 2004, para facilitar la educación de sus hijas, se trasladó a Los Ángeles. Al año siguiente se separó, debiendo asumir íntegramente la crianza y mantención de sus pequeñas. En ese sentido, agradece a varias personas, como Víctor Hugo Muñoz –director del Cesfam Sur-; y a la enfermera Marietta León, por darle la posibilidad de realizar trabajo extra, el cual necesitaba.

Sus máximos orgullos, “sus tesoros”, son sus hijas. La mayor, Carolina, es profesora de Matemáticas en proceso de doctorado; y la menor, Ana Belén, prevencionista de riesgos. Ambas le han dado sus mayores satisfacciones, haciendo que todo su esfuerzo de años valiera la pena.

“Amé mucho lo que hacía y creo que lo reflejé, sobre todo el trabajar con las personas mayores. Todavía me llaman”.

Dice sentir un poquito de pena, igualmente, pero sabe que ya cumplió una etapa y ahora inicia otra. “Echaré de menos a la gente y a mis colegas también, hubo personas que me apoyaron mucho cuando yo estuve sola, cuando lo necesité”.

Su consejo para los que quedan: “Trabajamos con personas y tenemos que darles mucho cariño, mucho amor y respeto, sea quien sea”.

Teresita piensa en ingresar en algún club de adultos mayores para mantenerse activa y seguir disfrutando de sus hijas y de sus nietos. “Con ellas siempre hemos estado juntas, las 3, a pesar de que ellas tienen su pareja e hijos, pero siempre hemos estado las 3”. También seguirá visitando a su madre, quien permanece en San Rosendo. 

Si eres o conoces a una Mujer de Impacto, escríbenos a [email protected]

Revisa la historia de Teresita aquí:

Video gentileza Dirección Comunal de Salud de Los Ángeles.


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