Editorial

Un equilibrio necesario para las radios de Chile

Radios de Chile, Archivo La Tribuna
Radios de Chile / FUENTE: Archivo La Tribuna

Fortalecer la radiodifusión comunitaria y proteger la sostenibilidad de las radios comerciales locales no deberían ser objetivos contrapuestos. Ambos modelos cumplen funciones distintas dentro del ecosistema de medios y ambos son necesarios para garantizar diversidad, información y voces vinculadas directamente con los territorios.

Ese equilibrio es el que hoy está en el centro de la discusión a propósito del proyecto que busca modificar la Ley N°20.433 sobre Servicios de Radiodifusión Comunitaria Ciudadana. La iniciativa plantea cambios en las posibilidades de financiamiento y operación de estas emisoras, mientras desde la Asociación de Radiodifusores de Chile (ARCHI) se advierte que algunas de esas modificaciones podrían generar efectos importantes sobre las pequeñas y medianas radios comerciales.

ARCHI representa a más de 1.100 emisoras asociadas en el país y, según señala en su declaración pública, el 85% corresponde a Pymes familiares, locales y regionales. Uno de los principales reparos de la organización apunta a la posibilidad de que las radios comunitarias puedan comercializar toda clase de publicidad, compitiendo por los mismos avisadores que las emisoras comerciales, pero bajo condiciones jurídicas y tributarias diferentes.

La discusión, sin embargo, no debiera reducirse a una disputa entre radios comerciales y comunitarias.  Estas últimas cumplen una función social relevante, especialmente en comunidades, barrios y territorios donde constituyen espacios de expresión y participación. La propia ARCHI reconoce ese aporte y señala que su cuestionamiento apunta a que su fortalecimiento no termine afectando la sostenibilidad de las pequeñas radios comerciales.

Las radios regionales y locales enfrentan desde hace años un escenario económico cada vez más complejo. La inversión publicitaria se ha fragmentado, las plataformas digitales concentran una parte creciente de los recursos y los costos de mantener una emisora continúan: trabajadores, energía, infraestructura, tecnología, equipos técnicos y, en aquellas radios que mantienen departamentos de prensa, periodistas y producción de contenidos propios.

Por eso, modificar las reglas de la radiodifusión requiere una mirada integral. 

Chile necesita radios comunitarias fuertes y con posibilidades reales de cumplir su misión, pero también necesita radios comerciales regionales capaces de seguir financiando trabajadores, infraestructura, periodismo y contenidos locales.

No se trata de elegir entre unas y otras, sino de construir reglas que permitan su coexistencia y desarrollo, reconociendo sus diferencias y evitando que la solución a las dificultades de un sector termine profundizando las del otro.

Ese debiera ser el centro de la discusión legislativa: encontrar un equilibrio que fortalezca la diversidad de la radio chilena y, especialmente, proteja aquellas voces que nacen y permanecen en los territorios.

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