Editorial

Resultados PISA

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estudiante, estudiar, educación / FUENTE: Pixabay

Los resultados de PISA 2025 dejan como evidencia que una parte importante de los estudiantes en nuestro país avanza por el sistema escolar sin alcanzar aprendizajes considerados fundamentales para desenvolverse adecuadamente en las siguientes etapas de su formación y de su vida.

La medición aplicada a estudiantes de 15 años muestra una caída de 9 puntos en Matemática y de 12 puntos en Lectura respecto de 2022, mientras Ciencias Naturales se mantiene estadísticamente estable. Es cierto que el retroceso ocurre en un escenario internacional similar —el promedio OCDE también disminuyó en Matemática y Lectura—, pero aquello no resta importancia al desafío nacional.

Un dato revelador da cuenta que el 59% de los estudiantes chilenos se encuentra bajo el Nivel 2 en Matemática, proporción que llega al 38% en Lectura y a cerca del 37% en Ciencias Naturales. Ese nivel no representa una exigencia excepcional: corresponde al umbral que PISA considera necesario para contar con competencias fundamentales que permitan continuar aprendiendo y desenvolverse posteriormente en distintos ámbitos de la vida.

Por eso, la discusión no debiera reducirse a cuánto subimos o bajamos en una clasificación internacional. La pregunta verdaderamente relevante es qué está ocurriendo dentro de las salas de clases y cuánto están aprendiendo efectivamente nuestros niños y jóvenes.

El estudio entrega señalas muy evidentes como, por ejemplo, que un 48% de los estudiantes chilenos declara que en todas o en la mayoría de sus clases de Ciencias Naturales existe distracción por el uso de recursos digitales o informáticos, frente a un 28% del promedio OCDE. A ello se suman antecedentes sobre desorden en las aulas y una percepción de seguridad escolar inferior a la registrada entre sus pares de la OCDE.

Pero PISA también muestra una fortaleza que merece ser reconocida. El 88% de los estudiantes señala que sus profesores los ayudan en su aprendizaje, muy por encima del 75% promedio de la OCDE, mientras un 86% percibe interés de sus docentes por su aprendizaje. Esto recuerda que, pese a las dificultades acumuladas por el sistema, existe una base humana y profesional desde la cual avanzar.

La pandemia explica parte del escenario, especialmente porque quienes rindieron PISA 2025 cursaban cuarto y quinto básico cuando comenzó la emergencia sanitaria. Sin embargo, a estas alturas no puede convertirse en una explicación permanente. Recuperar aprendizajes exige asistencia, mejores condiciones para enseñar, apoyo a los docentes, diagnóstico oportuno de las brechas y familias comprometidas con el proceso educativo.

Chile necesita volver a poner el aprendizaje en el centro. No para mejorar una posición en una prueba internacional, sino porque detrás de cada punto perdido existen estudiantes que tendrán menos herramientas para continuar sus estudios, incorporarse al mundo laboral y construir sus propios proyectos de vida.  Y ese costo, especialmente para las regiones más alejadas o con familias con menores oportunidades, es demasiado alto como para que se haga costumbre.

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