Editorial

Biobío mira al mundo a través del enoturismo

Biobío en una copa, Fredy Muñoz / La Tribuna
Biobío en una copa / FUENTE: Fredy Muñoz / La Tribuna

Hay oportunidades que no necesariamente requieren inventar algo nuevo, sino aprender a mirar de otra manera aquello que ya tenemos. En el caso del Biobío, una de las claves la propuesta se sustenta en  articular sus distintos sectores y poner en común las fortalezas de cada uno.

Viñas, gastronomía, turismo, emprendimiento, academia y organismos públicos forman parte de un mismo territorio, pero el verdadero potencial aparece cuando esos actores logran trabajar coordinadamente, compartir conocimientos y construir una oferta capaz de proyectar a la región más allá de sus fronteras.

En ese contexto, el enoturismo aparece como una actividad que puede conectar buena parte de esas capacidades. No se trata solamente de visitar una viña o conocer un vino, sino de ofrecer una experiencia que permita descubrir un territorio a través de sus sabores, paisajes, productos, historias y personas.

Esa mirada está detrás del Encuentro Internacional "Biobío en una Copa 2026", iniciativa organizada por Contur Biobío A.G. y la Universidad Católica de la Santísima Concepción, con el apoyo del Programa Viraliza Eventos de Corfo. Más allá de las actividades contempladas durante sus dos jornadas, la instancia representa una oportunidad para reunir conocimientos, experiencias y actores vinculados al desarrollo turístico y productivo de la región.

La presencia de especialistas provenientes de Portugal, Perú y Argentina permite incorporar una mirada internacional sobre cómo otros territorios han desarrollado el enoturismo. Al mismo tiempo, la participación de viñas, operadores turísticos, emprendedores, gremios e instituciones públicas abre un espacio para analizar cómo esas experiencias pueden adaptarse a la realidad del Biobío.

Y quizás uno de los aspectos más relevantes está justamente en esa posibilidad de encontrarse. Que quienes producen vino puedan conversar con quienes desarrollan experiencias turísticas; que los emprendedores puedan generar vínculos con operadores; que la academia aporte conocimiento y que organismos como Corfo, Sernatur, ProChile y el Gobierno Regional puedan contribuir desde sus respectivos ámbitos.

El Biobío tiene elementos para construir una experiencia propia. Cuenta con una identidad vitivinícola que puede vincularse con su gastronomía, sus emprendimientos, sus paisajes y otros atractivos que forman parte de la diversidad regional. El desafío está en lograr que esa riqueza pueda presentarse de manera integrada y con estándares capaces de responder a visitantes cada vez más exigentes.

La internacionalización tampoco debería entenderse únicamente como la posibilidad de atraer visitantes extranjeros. También supone aprender a presentar lo propio con una mirada capaz de competir en otros mercados, identificando aquello que diferencia al Biobío y transformándolo en una propuesta reconocible.

En esa tarea, la identidad territorial adquiere especial importancia. En un mercado turístico donde existen múltiples destinos y experiencias, aquello que no puede replicarse fácilmente es precisamente lo que nace de un lugar determinado: sus sabores, sus paisajes, sus tradiciones y las historias de quienes lo habitan.

Por eso, fortalecer el enoturismo puede significar también fortalecer la mirada sobre el propio territorio. Reconocer sus potencialidades, generar conexiones entre actividades que muchas veces se desarrollan por separado y construir una oferta que permita que otros conozcan la región desde una perspectiva diferente.

El Biobío tiene una oportunidad que merece ser observada con atención. No necesariamente porque busque convertirse en otro destino, sino porque puede construir una propuesta propia a partir de lo que ya posee.

Y en ese camino, la articulación entre el sector privado, la academia y las instituciones públicas puede ser el elemento que permita pasar de tener buenas iniciativas dispersas a contar con una verdadera oferta territorial, capaz de generar desarrollo y, al mismo tiempo, mostrar al país y al mundo una parte de lo que el Biobío tiene para ofrecer.

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