Editorial

Recuperación de los bosques

Bosques precordillera Quilleco, Fredy Muñoz / Archivo La Tribuna
Bosques precordillera Quilleco / FUENTE: Fredy Muñoz / Archivo La Tribuna

El convenio por $9.800 millones suscrito entre el Gobierno Regional del Biobío y la Corporación Nacional Forestal (Conaf) es sin duda una señal relevante para nuestra región donde la actividad forestal no solo forma parte de la identidad productiva, sino que también sostiene una extensa cadena de empleo, servicios e industrias asociadas.

El programa "Recuperación Productiva de Bosques Afectados por Incendios" adquiere especial importancia para la provincia de Biobío, considerando que Los Ángeles, Mulchén y Nacimiento se encuentran entre las siete comunas priorizadas para su ejecución. Se trata de territorios que conocen de cerca el impacto de los incendios forestales y sus consecuencias sobre el patrimonio productivo de numerosas familias.

La iniciativa contempla la reforestación de 4 mil hectáreas y busca beneficiar a 450 familias durante sus 36 meses de ejecución. Son cifras significativas, pero su verdadero impacto dependerá de que los recursos lleguen efectivamente a quienes más dificultades tienen para recuperar sus predios.

Ese es, probablemente, uno de los principales méritos del programa: poner el foco en pequeños y medianos propietarios forestales, un segmento que históricamente no siempre ha tenido las mismas posibilidades de acceder a instrumentos de recuperación que los grandes actores del sector.

Sin embargo, el desafío no termina con plantar nuevamente los árboles. Recuperar un bosque afectado por un incendio significa también recuperar una fuente futura de ingresos, reconstruir una actividad económica y devolver perspectivas de desarrollo a familias que pueden haber perdido buena parte de su patrimonio productivo.

Por eso, resulta fundamental que la implementación del programa sea ágil, transparente y acompañada de una adecuada orientación técnica. Los criterios establecidos —como priorizar predios de menor superficie, zonas con mayor afectación y propietarias mujeres— pueden contribuir a focalizar los recursos, pero será necesario observar cómo se traducen en la práctica y cuántos propietarios de la provincia logran acceder finalmente a estos beneficios.

También será importante que esta experiencia no quede reducida a una respuesta puntual frente a los incendios. El Biobío necesita avanzar hacia una política de recuperación y prevención forestal de largo plazo, que considere la protección de los bosques, el manejo de los territorios y la continuidad de la actividad productiva.

La cifra de cinco mil puestos de trabajo proyectados durante la ejecución del programa demuestra, además, que la recuperación forestal puede convertirse en una oportunidad económica. En comunas rurales, donde la actividad forestal tiene un peso considerable, cada hectárea recuperada representa más que una superficie replantada: puede significar empleo, ingresos y arraigo territorial. 

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