Editorial

“Sin señal”: una realidad permanente en la provincia de Biobío

Telefonía rural, Archivo La Tribuna
Telefonía rural / FUENTE: Archivo La Tribuna

En una provincia extensa, diversa y con importantes sectores rurales como Biobío, la conectividad digital dejó hace mucho tiempo de ser un servicio complementario. Hoy constituye una necesidad básica para el desarrollo económico, la educación, la salud, la seguridad pública y la respuesta ante emergencias. Sin embargo, la realidad que enfrentan miles de habitantes sigue estando muy lejos de ese estándar.

La reciente sanción aplicada por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles a una empresa de telecomunicaciones por incumplimientos relacionados con labores preventivas en instalaciones de Antuco vuelve a poner sobre la mesa una problemática mucho más profunda que un caso puntual. La investigación concluyó que no se habrían ejecutado oportunamente acciones destinadas a resguardar infraestructura crítica para las comunicaciones, una situación que expuso vulnerabilidades que afectan directamente a los usuarios.

El problema, sin embargo, trasciende a una compañía específica. Lo verdaderamente preocupante es constatar que la conectividad en amplios sectores de la provincia continúa siendo frágil, intermitente y, en ocasiones, simplemente inexistente. Basta recorrer comunas cordilleranas, sectores rurales o localidades apartadas para comprobar que realizar una llamada, acceder a internet o mantener una comunicación estable sigue siendo un desafío cotidiano.

La situación adquiere una gravedad mayor cuando se enfrenta una emergencia. Durante los sistemas frontales que afectan periódicamente a la provincia, cuando los caminos se cortan, los ríos aumentan su caudal o las familias requieren información oportuna, las comunicaciones pasan a ser una herramienta vital. Lo mismo ocurre frente a incendios forestales, accidentes, contingencias de salud o hechos vinculados a la seguridad pública. En todos esos escenarios, la falta de señal o la inestabilidad de las redes deja a comunidades completas en una condición de vulnerabilidad inaceptable.

Resulta paradójico que en una época donde la digitalización avanza aceleradamente y donde se promueve la descentralización del país, todavía existan territorios que deben convivir con servicios que no responden a las necesidades mínimas del siglo XXI. La brecha digital ya no se mide únicamente por la disponibilidad de internet, sino también por la calidad, continuidad y resiliencia de las redes frente a situaciones críticas.

La provincia de Biobío requiere una mirada distinta. No basta con ampliar coberturas en los mapas o anunciar nuevas tecnologías. Es indispensable fortalecer la infraestructura existente, asegurar mantenciones oportunas, exigir estándares de continuidad operacional y garantizar que las inversiones lleguen también a los sectores más alejados. La conectividad debe entenderse como un componente estratégico del desarrollo territorial y no solamente como una prestación comercial. Cuando esto falla, se afecta la capacidad de reacción de las autoridades, la coordinación de los equipos de emergencia y la tranquilidad de las familias.

En una provincia que aspira a crecer, atraer inversiones y mejorar la calidad de vida de sus habitantes, disponer de comunicaciones confiables ya no es un privilegio: es una condición indispensable para el presente y el futuro.

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