Editorial

Juventud en cifras

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atardecer, playa, saltar, juventud, activo, libertad / FUENTE: Pixabay

En el marco del Día Internacional de la Juventud, es necesario repasar los principales resultados aportados por la Encuesta Juventud y Bienestar 2024, desarrollada por el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda), que permiten trascender las percepciones subjetivas respecto de la situación actual de los adolescentes. Con más de 135 mil estudiantes encuestados, de los que 13.800 pertenecen a la región del Biobío, el instrumento revela deudas persistentes en salud mental, educación, recreación, cultura, deportes y otras áreas clave para el desarrollo.

Dentro de sus datos más impactantes, consta que mientras el 76% de los jóvenes declara sentirse feliz con su vida, un 19% reportó sentirse deprimido casi todos los días en la última semana. Las adolescentes muestran una mayor sintomatología emocional que sus pares varones y el 33,9% de los estudiantes se siente como un fracaso.

Este deterioro de la autoimagen juvenil no ocurre en el vacío. La encuesta detecta debilidades en el apoyo familiar: el 16% de los estudiantes tiene dificultades para obtener cariño de sus padres, y casi el 10% no consigue apoyo emocional cuando se siente triste.

El uso del tiempo libre revela otra dimensión problemática, dado que solo uno de cada diez jóvenes participó en voluntariados durante el último año y un 29,1% de los varones declaró practicar algún deporte, frente a solo un 16,1% de las mujeres encuestadas. Los datos sobre actividad física complementan este panorama, ya que mientras el 41,1% realizó ejercicio intenso entre cuatro y siete días de la última semana, un 23,5% no hizo ejercicio ningún día.

Paralelamente, el consumo digital intensivo se ha incrementado y un 62,7% de los estudiantes pasa al menos tres horas diarias en redes sociales, mientras que el 34,4% invierte igual tiempo en televisión o videos. Esta exposición prolongada a pantallas coincide con que solo el 15,3% logra reunirse con amigos casi todos los días.

El diagnóstico no admite interpretaciones optimistas forzadas. Los números revelan una juventud que, aunque mayoritariamente declara bienestar general, enfrenta déficits específicos en apoyo familiar, autoestima, participación comunitaria y hábitos saludables. Estos déficits afectan más a mujeres en ciertas dimensiones, a jóvenes de comunas específicas en otras, y muestran patrones que requieren intervenciones diferenciadas.

La encuesta también ofrece pistas sobre intervenciones efectivas. El 55,4% de los estudiantes pasa tiempo en su establecimiento más allá de las clases, lo que confirma que la escuela sigue siendo un espacio central para el desarrollo juvenil. Aprovechar esta centralidad implica convertir los establecimientos en núcleos de bienestar integral, con programas de apoyo psicosocial adecuados y una oferta de actividades extracurriculares con enfoque de género.

El Día Internacional de la Juventud encuentra a Chile con herramientas diagnósticas sólidas y desafíos claramente identificados, por lo que la tarea es convertir estos datos en políticas públicas específicas, medibles y sostenidas en el tiempo. Invertir en nuestros adolescentes hoy permitirá construir un futuro más seguro y pleno para la provincia, la región y el país.

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