Editorial

Cambio demográfico

Es un hecho de la causa que Chile se encuentra en un proceso demográfico de envejecimiento de su población. Se espera que para 2050 la cuarta parte de la población chilena tenga 65 o más años. En apenas 30 años, el número de personas mayores de 60 años se ha duplicado. De acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), ese grupo etario representaba al 9,5% de la población mientras que en 2022, este porcentaje se incrementó al 19,7% (poco más de 3 millones 843 mil personas). Las proyecciones apuntan a que ese número se incrementará de manera sustantiva en las décadas siguientes. Para el año 2050, las personas mayores representarán el 32,1% de la población chilena, lo que se traduce en más de seis millones de personas, según el INE.

Además, desde 1960 hasta hoy el promedio de vida aumentó en 20 años. Si bien se han logrado dos décadas de mayor sobrevida, estas no necesariamente significan que vayan de mano de una buena salud.

Según información del Ministerio de Salud, los adultos mayores viven sus últimos diez años con algún grado de morbilidad, discapacidad física y/o mental. Esta condición afecta su autovalencia, los limita para tener una vida activa e integrada en la sociedad, aumenta sus gastos en salud, y deteriora su calidad de vida, la de su familia y entorno.

La condición física y mental con la que llegan las personas mayores a sus últimos años pueden- y deben- ser mejoradas. En este escenario, Chile necesitará a su tercera edad activa y saludable, pues tendrá mucho que aportar.  Para lo anterior son clave el ejercicio, la buena alimentación y el control de riesgos de eventuales enfermedades. 

Por cierto, que no se trata de un fenómeno que se remite a nuestro país. El mundo está envejeciendo de manera acelerada, lo cual representa un desafío por delante, más aún cuando se trata de cómo responder a la necesidad de una mejor calidad de vida a las personas mayores, muchas de las cuales lo hacen en condiciones cada vez más precarias.

Por lo mismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) que, como se explicita, ofrece la oportunidad de aunar a los gobiernos, la sociedad civil, los organismos internacionales, los profesionales, las instituciones académicas, los medios de comunicación y el sector privado en torno a diez años de acción concertada, catalizadora y de colaboración para mejorar las vidas de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven.

Es que la población mundial envejece con más rapidez que en el pasado, y esta transición demográfica afectará a casi todos los aspectos de la sociedad. El mundo se ha unido en torno a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: todos los países y partes interesadas se han comprometido a no dejar a nadie desatendido y se han propuesto garantizar que todas las personas puedan realizar su potencial con dignidad e igualdad y en un entorno saludable.

Se necesita urgentemente un decenio de acción mundial concertada sobre el Envejecimiento Saludable. En el mundo hay ya más de mil millones de personas que tienen 60 años o más, la mayoría de ellas en países de ingresos bajos y medianos. Muchas de esas personas no tienen siquiera acceso a los recursos básicos necesarios para una vida plena y digna. Muchas otras se enfrentan a numerosos obstáculos que les impiden participar plenamente en la sociedad.

Sobre esa realidad, es fundamental que desde el Estado se planifique con antelación la manera en que vamos a hacer frente a esta realidad, porque de lo contrario, lo que hoy es un dato, en el futuro se transformará en una crisis.

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