Editorial

Fragilidad

La Suerte, Los Angeles, Fredy Muñoz / La Tribuna
La Suerte, Los Angeles / FUENTE: Fredy Muñoz / La Tribuna

Poco se ha dicho de la fragilidad evidenciada en nuestra infraestructura de comunicaciones debido a las inundaciones ocurridas en Chile en julio de 2006 que tuvieron un impacto significativo en varias regiones del país. Las precipitaciones intensas y persistentes causaron desbordamientos de ríos, crecidas de cursos de agua y deslizamientos de tierra en diferentes áreas, generando inundaciones generalizadas.

Una de las regiones más afectadas fue la del Biobío. La intensidad de las lluvias provocó el desborde de los principales ríos de la zona, especialmente el Biobío, causando la inundación en numerosos sectores. Esto dañó viviendas, infraestructuras y vías de transporte, además de interrupciones en los servicios básicos como agua y electricidad.

Las víctimas se sumaron cerca de una veintena mientras que los damnificados llegaron a ser varios miles. Además de las pérdidas humanas, también hubo importantes pérdidas económicas debido a los daños en infraestructuras, viviendas, agricultura y otros sectores productivos.

El epicentro de la tragedia se concentró en el sector La Suerte, 20 kilómetros al poniente de Los Ángeles, por el camino a Nacimiento. En el camino de acceso hacia esa zona hay una cruz a cuyos pies están los nombres de ocho personas.

En esa ocasión, hubo un colapso total de la infraestructura de comunicaciones. La provincia de Biobío estuvo virtualmente aislada en conexión terrestre debido al colapso de los puentes principales en los ríos Laja, Duqueco y Biobío, tanto camineros como ferroviarios. Debieron realizarse cuantiosas inversiones para reparar los viaductos y dejarlos en condiciones de seguir funcionando con normalidad.

Con el sistema frontal del fin de semana de San Juan, se replicó esa condición de fragilidad en nuestra infraestructura carretera frente a estos fenómenos de la naturaleza, aunque su impacto fue menor que lo vivido hace 17 años (también hay que decir que llovió menos). El caso más evidente volvió a concentrarse en el puente Batuquito, que cortó la circulación en la Ruta Cinco Sur, y obligó a usar alternativas por una caletera contigua y por una vía alternativa que sumaba varios kilómetros y lentitud a los desplazamientos.

En estos últimos días se trabajó a toda velocidad para reparar los tramos afectados, de manera que este domingo se pudo entregar para la circulación vehicular normal en la principal carretera del país, la verdadera columna vertebral del desplazamiento terrestre.

Sin embargo, lo ocurrido debe motivar un profundo proceso de revisión y supervisión de las carreteras y puentes en los tramos que puedan ser afectados por ese tipo de contingencias. Es menester que se efectúe una inspección del estado de las estructuras, de tal manera que se lleven a cabo las intervenciones que sean necesarias, incluso previendo los peores escenarios, para que se evite el colapso. Al cabo, no se trata solo de poder comunicar a los habitantes de los territorios sino que también de la rapidez para llegar con la ayuda a las áreas más afectadas.

En definitiva, se trata que estemos en mejor pie para que las contingencias de la naturaleza - inundaciones, terremotos, entre otros - nos permitan estar preparados.

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