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Editorial

Depresión


 Por La Tribuna

A nivel mundial se reconoce a la depresión como una de las enfermedades más prevalentes de salud mental. Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que dicho trastorno afecta a más de 300 millones de personas globalmente, siendo reconocida como una de las principales causas de carga de enfermedad y de años de vida perdidos ajustados por discapacidad en el mundo.

En Chile, la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 (ENS 2016-2017) indicó que la prevalencia de depresión en población chilena mayor de 18 años fue 6,2% y que es muy superior en mujeres que en hombres (10,1% v/s 2,1%). En forma adicional, la sospecha de depresión fue de 15,8% para la población total, nuevamente con mayor presencia en población femenina que masculina (21,7% v/s 10,0%).

A la fecha se han identificado diversos factores asociados a la etiología de la depresión, tanto genéticos, como alteraciones fisiopatológicas y factores ambientales y psicosociales. La evidencia demuestra que el riesgo ha aumentado en mujeres, en personas en situación de vulnerabilidad, como pobreza, frente a estrés financiero, presencia de dolor, morbilidad y experiencias traumáticas, particularmente en etapas tempranas del desarrollo. Sin embargo, la evidencia disponible en población chilena se ha centrado en grupos específicos de población, como consultantes de atención primaria15–17, personas mayores, población clínica, o empleando datos de encuestas menos actualizadas.

Los datos salen al ruego a propósito que el pasado 13 de enero se conmemoró el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, materia en la cual el Gobierno, a través del Ministerio de Salud, ha establecido dentro de sus principales preocupaciones a través de una estrategia que, acompañada de una atención eficaz, puede ser sumamente beneficiosa para todos los chilenos y chilenas.

Los especialistas coinciden en que lo principal al enfrentar cuadros de depresión es, en primer término, el trabajo preventivo que se pueda hacer para evitar que un paciente llegue a padecer este cuadro, especialmente si se trata de niños, niñas o adolescentes. Dicha prevención hay que verla en la infancia, en la salud de la familia, en lo conductual, psicológico y biológico. Familias con antecedentes de cuatros de trastornos mentales tiene más frecuentes casos de trastornos de este tipo.

Además, al tener sospechas de que una persona está padeciendo un cuadro de depresión, es importante dejar los tabúes que rodean a esta enfermedad de lado y consultar cuanto antes con un médico psiquiatra. Dicho especialista determinará la necesidad de tratamiento farmacológico, psicológico u otro tipo de ayuda.

Por otra parte, si bien es importante el rol que juega en algunos pacientes la medicina alternativa, no se puede dejar la salud mental en manos de este tipo de tratamientos, los que pueden ser un buen soporte para los métodos tradicionales, pero bajo ningún punto de vista pueden curar por sí solas una enfermedad tan grave como la depresión.


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