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Editorial

El fuego se combate con conciencia


 Por La Tribuna

Un invierno un tanto más alargado de lo común estaba dando un respiro al aire, los suelos y bosques, no obstante, durante la última semana las altas temperaturas dieron cuenta que aquella tregua climática se terminó. 

Los termómetros comenzaron empinarse sobre los 35 grados, dando paso raudo al verano, las piscinas, los aires acondicionados, y lamentablemente, también a los incendios forestales.  Si bien, estos no cesan durante todo el año, su magnitud aumenta con las altas temperaturas y el escaso viento, sumándose también, la visita de muchos “veraneantes” a sectores más alejados de las grandes urbes, sin conciencia de su intervención en el ecosistema.

Este fin de semana, el sector de Millapoa, en Nacimiento, se vio amenazado por el fuego que –según los primeros antecedentes- se habría originado tras la quema de unos desechos forestales, afectando parte de un bosque y con el peligro de propagarse a tres viviendas cercanas, que fueron resguardadas en todo momento por Bomberos. 

De acuerdo a información entregada por voluntarios de Bomberos, en el lugar trabajaron personal de Carabineros, Conaf, CMPC y de Seguridad Pública con la finalidad de cooperar en el control de la emergencia.

Hechos similares son recurrentes en época estival, y siempre es el factor humano es el gran causante, ya sea por acción como fue el caso de la quema, como por omisión, cuando –sin ningún reparo- dejamos desechos o basuras en lugares cercanos a bosques, matorrales o similares.

Si bien, existe un trabajo conjunto en el sector público privado para sensibilizar en estos temas, con sendas campañas que nos acompañan durante todo este periodo.  Es el autocuidado, y la conciencia de las personas, la única clave para combatir el fuego.

No se trata de defender al rubro forestal como a menudo se escucha en ambientes sociales sesgados, sino más bien, de proteger flora y fauna existente en nuestra provincia, cuidar nuestra salud de un aire contaminado, ayudar a mitigar un mayor exceso de calor producto del fuego, y por último ser conscientes que podemos afectar vidas humanas.

Ese es el gran llamado, cuidarnos y cuidar a otros, para no repetir lo ocurrido en enero de 2017 cuando las fuertes rachas de viento, las altas temperaturas, la baja humedad del ambiente y la irresponsabilidad de las personas se confabularon para los peores incendios de los cuales se tenga registro alguno.


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