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Editorial

Participación ciudadana


 Por La Tribuna

Tan significativo como el resultado en el plebiscito de salida que rechazo de manera contundente el texto de propuesta constitucional elaborado por la Convención ad-hoc, es la masiva participación de la ciudadanía en dicho proceso de votaciones.

Más allá de que el referéndum reinstaurara la obligatoriedad del voto, los cálculos más optimistas de los expertos en procesos electores cifraban el número de participantes en torno a los 11 millones, aunque la mayoría estimada que serían por debajo de esa cifra.

Sin embargo, los datos preliminares entregados por el Servicio Electoral (Servel) revelan que en el plebiscito sufragaron más de 13 millones 24 mil personas, es decir, cerca del 85% del patrón de votantes que apenas frisaban los 15 millones.

Se trata de una cifra de participación histórica que, más allá del resultado, le otorga una legitimidad incuestionable al acto electoral del domingo último en un proceso de votaciones en que, por primera vez, se puso en marcha la inscripción automática y el sufragio obligatorio (antes el sufragio era voluntario).

Volver a establecer el voto obligatorio fue una de las materias que se retomó con fuerza el año pasado, en medio de un periodo especialmente generoso en convocatorias a las urnas para elegir autoridades a nivel comunal, regional y legislativo.

Sin duda que se debe perseverar en mantener esta exigencia a la ciudadanía, en el entendido que se trata de un mínimo cívico que se exige a la hora de tomar decisiones sobre nuestros representantes o respecto de las materias que se nos consultan en los plebiscitos. Es, definitivamente, un camino sin retorno.

Sin embargo, para próximos procesos electorales, se deberán buscar modalidades que faciliten el sufragio. El domingo último hubo enormes filas a la salida de los locales de votación, pese a que emitir el sufragio era un proceso muy rápido debido a que solo habían dos opciones en la papeleta. Es distinto cuando se trata de una elección múltiple, como gobernadores, consejeros regionales, alcaldes y concejales. Es cuestión de recordar que solo en esta última nómina hubo más de 70 postulantes en Los Ángeles y un promedio de 35 en las restantes comunas de la provincia de Biobío.

Por lo mismo, debiera probarse la opción de realizar la votación en dos jornadas. Ya se efectuó el año pasado motivado por la emergencia sanitaria por el covids-19. También debiera explorarse el camino de emitir el sufragio de manera electrónico, siempre y cuando existan sistemas que sean irrefutables en demostrar la identidad del elector. El desafío ahora está en manos del propio Servel, del Ejecutivo y de los propios legisladores.

Más allá de la manera en que se facilita el acto de votar, lo que debe estar fuera de cualquier duda es que esos niveles de participación electoral son totalmente necesarios para validar la toma de decisiones y, en el fondo, para reafirmar los mecanismos democráticos para dirimir los temas en discusión o elegir a quienes nos representarán en las distintas instancias de poder y decisión.

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