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Editorial

Generación limpia


 Por La Tribuna

En la edición de este miércoles, contamos la historia de Mario mellado Ortega, un ingeniero eléctrico, a partir de la experiencia en algunos países europeos, se propuso la firma convicción de contar con paneles fotovoltaicos para contar con electricidad en su casa situada en las afueras de Los Ángeles, por el camino a Curamávida.

Con empeño y decisión, hace cinco años que se puso manos a la obra. Primero aprendió sobre ese sistema de generación y, luego, de manera paulatina, fue incorporando a todo su hogar al sistema de generación provisto por la fuerza del sol.

Ahora, gracias a esos paneles, no solo ahorra en la cuenta de consumo de energía. También en gas y agua porque la electricidad suple la necesidad de agua caliente y la motobomba extrae el recurso, sin tener que conectarse a la red de la empresa sanitaria.

No es primera vez que se cuenta la experiencia de Mario Mellado. Se trata de un caso muy singular de quien entendió que podía no solo llegar a la autonomía energética, sino que reducir al máximo su huella de carbono gracias al uso de sistemas de generación limpia.

Sin embargo, lo que pudiera ser un ejemplo exitoso que bien pudiera replicarse en otros hogares de la región y el país como parte de una política pública para generar energía limpia, pareciera que no genera el entusiasmo necesario en las autoridades del sector.

La iniciativa conocida como Casa Solar, un programa del Ministerio de Energía que es ejecutado por la Agencia de Sostenibilidad Energética, apenas se ha divulgado en la región en el último tiempo. De acuerdo a las bases, la idea es potenciar el uso de energías renovables a través de la instalación de paneles fotovoltaicos conectados a la red (sin baterías).

En la segunda convocatoria – correspondiente al periodo 2021-2022 – anunciaba la entrega de cofinanciamiento para 3.500 nuevos sistemas fotovoltaicos en hogares, de Arica a Punta Arenas, con un ahorro estimado de entre 150 y 300 mil pesos anuales por grupo familiar.

Sin embargo, esta opción – y también la alternativa de almacenar en baterías – se podría masificar, especialmente para aquellas comunidades rurales cuyos costos de la energía son, incluso, superiores a los que se pagan en las ciudades.

Las autoridades entrantes – que ya completaron cuatro meses en sus cargos – bien pueden mover la aguja en esta materia y hacer una apuesta decisiva en esta materia. Las ventajas están a la vista, más aún cuando no solo se trata de la rentabilidad económica, sino que también la necesaria protección de nuestro entorno a través de alternativas de generación limpias. Tal cual como lo hizo con los paneles solares que Mario Mellado instaló hace cinco años en el patio de su casa para ver si podía tener electricidad en su hogar.


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