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Editorial

Trabajo mal hecho


 Por La Tribuna

Ni un día ha pasado desde que fuera entregado al presidente de la república, Gabriel Boric, la propuesta de nueva Constitución para Chile; y lo que todos y todas tenemos más que claro, es que se trata de un texto “perfectible”.

Una propuesta que desde su génesis tiene debilidades, y que si o sí requerirá ajustes. Si se Rechaza, por supuesto, y si se Aprueba, también.

Así ha quedado más que claro con las declaraciones emitidas ayer –en distintos medios de comunicación- por algunos de los propios ex convencionales constituyentes, apegados al opción del Apruebo; por el presidente Boric y por el ex presidente Ricardo Lagos, que a través de una misiva publicada en sus redes sociales, da cuenta de esta realidad.

“Si gana el Apruebo, se debe abrir el debate para incorporar mejoras en el texto. Si gana el Rechazo, lo logrado por la Asamblea Constituyente no podrá dejarse de lado”, señaló el ex mandatario, instando a continuar con el debate constituyente.

Claramente ni el nuevo texto constitucional, ni el antiguo, generan hoy consenso en la ciudadanía, Chile está dividido fruto de un trabajo mal hecho. En octubre del 2020 existía mucha esperanza de casi el 80% del electorado que aprobó una nueva Constitución para Chile, redactada por una Convención Constitucional.

¿Qué pasó en el camino? Pues el proceso perdió validez y se alejó de las expectativas de la mayoría de los chilenos, principalmente, por una baja confianza en los constituyentes elegidos y una serie de episodios muy cuestionados por la ciudadanía. Desde el hito de inicio, hasta cada una de las votaciones.

Cuántas de aquellas situaciones –como lo referente al supuesto cambio de un himno y emblema nacional- están realmente plasmadas en el texto. Pues, posiblemente, no muchas. No obstante, la confianza se derrochó.

En términos simples esto es igual que cuando un arquitecto diseña la casa de tus sueños, pero al materializarla te das cuenta que hay muchos espacios no considerados, y otros que están demás. Necesariamente requerirás ampliar o demoler, con los costos que esto significa.

¿Queremos asumir entonces los costos, de un trabajo mal hecho? Que lindo hubiese sido contar con un texto que concitará a la unión, donde todos y todas pudiéramos sentirnos parte, y no uno que “necesariamente” deberá seguir arreglándose.


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