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Editorial

Bomberos


 Por La Tribuna

Fue en abril de 1851 cuando el Diario El Mercurio de Valparaíso publicaba que la comisión nombrada para organizar los Cuerpos Independientes de Bomberos, solicitaba la asistencia a una reunión de quienes estaban interesados en ser parte de la naciente entidad.

Es que el incendio ocurrido a fines del año anterior en el puerto, que ocasionó la pérdida de vidas y severos daños en la estructura, planteó la necesidad de contar con un servicio de socorro frente a situaciones de emergencia.

Esos esfuerzos se plasmaron el 30 de junio de 1851 cuando se conformaron las cuatro compañías de voluntarios de bomberos. Lo que nadie podría anticipar que esas acciones darían origen a una de las instituciones más respetadas y apreciadas, incluso hasta nuestros días.

Aunque en un principio se inició como una entidad formada por personas bien intencionadas, en los últimos 50 años ha entrado de lleno en un proceso de profesionalización de la actividad, aunque manteniendo a  todo evento ese carácter de voluntariedad en su quehacer.

De hecho, tan importante como aquel momento fundacional, es cuando el 30 de junio de 1970 surge la denominada Junta Coordinadora, actualmente la Junta Nacional de Bomberos de Chile, que le ha otorgado su actual impronta de servicio y profesionalismo para hacer frente a las distintas situaciones de emergencia.

Lo anterior se cristalizó en la Academia Nacional de Bomberos de Chile (ANB), creada en 1988, encargado de la formación y capacitación que fija el estándar de capacitación y de entrenamiento de bomberos en Chile.

Ya no se trata solo de sofocar incendios de viviendas, sino que la institución ahora también cumple un rol fundamental en los accidentes de tránsito, en los rescates de personas desde los cursos de agua, en combatir los incendios forestales cuando se expone la vida de las personas, entre otras situaciones similares.

Es que los Cuerpos de Bomberos, que se multiplican a lo largo de nuestra extensa y accidentada geografía, siguen manteniendo esa esencia fundacional en el sentido de tener una profunda vocación solidario y colaborativo que es característico de la idiosincrasia nacional, especialmente en aquellos tiempos. A lo anterior suma una capacidad profesional de alto nivel que se refleja en su eficiente actuación en situaciones de emergencia.

Ese mismo espíritu que se trasunta también en los caballeros del fuego de la provincia de Biobío que, en cada uno de sus cuarteles, se esfuerzan por mantener en alto el camino iniciado por aquellos hombres que se reunieron y formaron los primeros cuerpos de bomberos frente a la bahía de Valparaíso.


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