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Editorial

Desarrollo ferroviario


 Por La Tribuna

Uno de los aspectos más novedosos en la primera cuenta pública del Presidente Gabriel Boric fue el anuncio de echar a andar el Plan Nacional de Desarrollo Ferroviario que contempla avanzar de manera gradual en la construcción de servicios interregionales de pasajeros.

La idea, según las palabras del Jefe de Estado, es contar “con una amplia red de trenes para Chile” y que contempla desplegar servicios de pasajeros urbanos y suburbanos, mejorar y aumentar significativamente el transporte de carga y avanzar gradualmente en la construcción de servicios interregionales de pasajeros en distancia media y larga. Al cabo de su mandato presidencial, la meta es “triplicar los pasajeros, pasando de los 50 millones de personas transportadas en tren el año 2019 a 150 millones de pasajeros el año 2026”.

El anuncio del Jefe de Estado se suma a uno similar realizado hace un par de meses cuyo alcance es regional. En su momento, Oscar Ferrel, jefe de la División de Infraestructura del Gobierno Regional del Biobío, anunció la destinación de recursos para un estudio que mida el potencial flujo de pasajeros en tren que habría en el tramo entre Los Ángeles y Concepción.

La intención era viabilizar los denominados tramos cortos a nivel regional ya que también consideraba la conexión con Temuco y Chillán. En este último caso, se tiene la particularidad que empalma con un servicio habitual que se realiza hasta la Región Metropolitana.

Serán 200 millones de pesos invertidos en un estudio básico de servicio de pasajeros entre Los Ángeles y Concepción, en el marco de la expansión y profundización del sistema Biotrén (que opera solo en parte de la provincia de Concepción) y servicios regionales e interurbanos.

Además, hay que hacer presente que el año pasado, el tradicional “corto Laja” – que une esa ciudad con Concepción-, tuvo un salto enorme en la calidad del servicio al incorporar nuevas y modernas máquinas para el traslado de pasajeros en un precioso recorrido por la margen norte del río Biobío.

Se trata de una serie de acciones, que van desde el nivel nacional hasta el plano local, que han puesto de relieve la importancia de revitalizar el servicio ferroviario, particularmente en lo referido al transporte de pasajeros.

Las calles y carreteras están saturadas a consecuencia del crecimiento exponencial del parque automotriz. Lo propio acontece con el tránsito de camiones de alto tonelaje. Los efectos se observan en todas las ciudades – grandes y pequeñas – a lo largo de nuestra geografía.

En los años 90 se debieron tomar decisiones importantes en materia de infraestructura vial, como las concesiones de las principales carreteras del país, con el fin de eliminar los cuellos de botella para expedito tránsito de personas, productos y mercadería, tanto a  nivel interno como externo.

No impulsar la alternativa del transporte ferroviario de manera efectiva y cierta será retornar a los cuellos de botella viales de hace 30 años que, a la postre, significan un freno al crecimiento y desarrollo del país.


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