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Editorial

Origen y destino


 Por La Tribuna

En 2004 cuando, cuando se dieron a conocer las principales conclusiones de la encuesta Origen – Destino de Los Ángeles, llamó la atención un dato: el 40% de los desplazamientos se realizaba a pie. Es decir, dos de cada cinco habitantes del área urbana de la ciudad empleaban esta alternativa para trasladarse y realizar actividades tan diversas, como ir a trabajar, de compras, visitar a parientes o realizar trámites. El uso del transporte público, de la bicicleta, moto o del automóvil particular para trasladarse en la ciudad se repartía los porcentajes restantes.

En ese entonces, en el área urbana vivían cerca de 120 mil personas mientras que los permisos de circulación apenas frisaban los 20 mil. Hace dos décadas, varias villas y poblaciones del sector sur estaban recién en los planes habitacionales (Chile Barrio y Parque Lauquén, por mencionar algunas), poco y nada había crecido la ciudad al poniente y ni siquiera se atisbaba que la zona nororiente (avenida Sor Vicenta) tuviera un desarrollo en ese ámbito.

Nadie duda que en estos 20 años, la ciudad de Los Ángeles ha cambiado de manera sustantiva. Un par de datos. Se estima que ahora la población del área urbana llega a las 170 mil personas (50 mil más que a principios de siglo). Ni hablar de los permisos de circulación que en 20 años se han multiplicado por tres (son más de 60 mil). Y la cantidad de viviendas construidas hacia los cuatro puntos cardinales, pese a ser muy importante, aún no logra absorber una demanda habitacional que se incrementa año a año.

Con esos datos, ciertamente que si ha cambiado la ciudad, de la misma forma, debe haber sucedido lo mismo con las modalidades de desplazamientos de sus habitantes. Y eso hay que estudiarlo, tal cual como se realizó hace dos décadas.

¿Para qué? Porque tanto como saberse que el principal medio de transporte usado por los angelinos era trasladarse a pie, en aquel estudio ya se visualizaba la urgencia de ampliar la cobertura de las avenidas estructurantes. Los datos de aquel entonces sirvieron para justificar la ampliación de las avenidas, como Sor Vicenta, Alemania, Gabriela Mistral, Padre Hurtado, entre otras. Esa información recopilada en esa época fue el fundamento para habilitar un sistema de semáforos inteligentes, tarea que está en plena ejecución.

Aunque la ejecución de las inversiones no ha avanzado con la misma premura que las necesidades, los datos de esa encuesta Origen-Destino fueron los principales insumos para advertir sobre la importancia y utilidad de las obras de infraestructura vial.

Desde el sábado que un grupo de encuestadores – debidamente identificados – está recorriendo la ciudad para realizar dicha encuesta. Serán 3 mil hogares los consultados, en una labor que se hará hasta septiembre próximo. Se podría intuir que la bicicleta irrumpirá como medio de transporte pero esa percepción debe convertirse en un dato verificable y comprobable.

Entonces, colaborar con la realización de une nueva encuesta – ordenada por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones por medio de Sectra – es fundamental para conocer nuestros actuales comportamientos en materia de desplazamientos, información que, tal cual como sucedió hace 20 años, será la materia prima para la toma de decisiones sobre el futuro del transporte en Los Ángeles.


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