lee nuestro papel digital

Editorial

Sierra Velluda


 Por La Tribuna

La Sierra Velluda es una formación montañosa impresionante, una de las más espectaculares de los Andes del sur. Desde sus picachos que se empinan sobre los 3 mil 500 metros sobre el nivel del mar, es una parte imprescindible y fundamental del paisaje que caracteriza a la provincia de Biobío.

Sin embargo, su fisonomía ha ido cambiando. Su glaciar, aquel que es parte de su sello característico, ha comenzado a menguar de manera dramática en los últimos años.

La investigación de Rafael Pérez para las Universidades de Alcalá y del Rey Juan Carlos (España) revela un dato profundamente preocupante: la masa del glaciar de la Sierra Velluda se ha reducido en un 70% en las últimas décadas.

La falta de lluvias y de precipitaciones nivales en la zona de acumulación del glaciar, a consecuencia de la brutal y prolongada la sequía (la más extensa registrada) disminuye las recargas del recurso. Además, el aumento de temperaturas en la última década ha  ocasionado una significativa disminución de la masa glaciar, situación que se exacerba en enero y febrero durante los últimos 10 años, especialmente con las temperaturas mínimas que cada vez son más altas.

Pero la disminución de sus nuevas eternas no es solo un asunto estético. No se trata solo de un glaciar que inicia el camino hacia su desaparición, como sucede en otros tantos lugares de la cordillera con esas características. Los estudios han confirmado que la mayor parte de los glaciares ha retrocedido, adelgazado o perdido, debido al aumento de temperatura y la disminución de las precipitaciones”.

En el caso de la Sierra Velluda, sus aguas son un componente fundamental en la dinámica hidrológica de las subcuentas de los ríos Laja y Duqueco (ambos tributarios del río Biobío) que no solo se relaciona con dichos cursos fluviales a nivel de superficie, sino que también sostiene las napas subterráneas que surten del recurso a los pozos y punteras en los sectores campesinos, como los proyectos de agua potable rural.

En consecuencia, la disminución en el volumen del glaciar de montaña podría repercutir en la provisión del agua necesaria para la vida humana y la actividad económica, como las plantas de generación de energía, la agricultura y la industria.

El cambio climático es una realidad inargüible, uno de sus cuyos ejemplos es lo que sucede en nuestra Sierra Velluda. Y aunque sus consecuencias son cada vez más evidentes, las acciones para frenar y, eventualmente, revertir dicho escenario no avanzan con la misma prontitud. He ahí el desafío, he ahí la tarea gigante para asegurar el recurso hídrico a las personas, además del patrimonio natural y escénico sin igual que representa esa parte de la Cordillera de Los Andes.

lee nuestra edición impresa

  • Compartir:
NEWSLETTER

opinión

lo más leído

NEWSLETTER
logo-ediciones-anterioes