lee nuestra edición impresa

Editorial

Elecciones


 Por La Tribuna

Los procesos electorales son, de cierta forma, predecibles. En función de las acciones anteriores y actuales, de los recursos desplegados empleados en el proceso y de los diseños de campaña es posible inferir un posible resultado. No es una ciencia exacta pero las campañas políticas se han estudiado en profundidad en las últimas décadas, al punto que han surgido reputados especialistas que son consultados o contratados sus servicios profesionales para gestionar la candidatura de un postulante a algún cargo de elección popular.

Sin embargo, siempre hay un factor de imprevisibilidad en cada proceso electoral. Elementos en juego que no son sopesados o cuya ponderación no se ajusta a la realidad y terminan ocasionando resultados que no pueden ser advertidos ni previstos.

Al cabo, esa cuota de incertidumbre es la que permite las sorpresas que, a su vez, ayuda a la necesaria oxigenación de la actividad pública.

Los comicios de este domingo tuvieron de ambos factores. Por una parte, primaron algunas certezas, como que los candidatos que se repostulaban a los cargos en disputa tenían mucho mejores opciones respecto de quienes lo intentaron por primera vez o no detentaban esa función pública.

Entre las consideraciones, hubo que tomar en cuenta que al igual que en el resto del país, en el caso de la provincia de Biobío – tanto para las senatoriales, diputaciones y consejerías regionales -, el proceso electoral del domingo estuvo marcado por un aumento sustantivo en el número de postulantes respecto de comicios anteriores. Dicho factor aportó una cuota importante de incertidumbre a la hora de vislumbrar los posibles resultados.

Es cierto que siempre después de cada elección, con los datos en la mano, se puede hacer todo tipo de inferencias. Esa habitual costumbre de ser generales después de la batalla después de cada contienda política.

Sobre lo ocurrido el domingo, llama la atención la irrupción del diputado capitalino Sebastián Keitel que no solo conquistó uno de los tres cupos al Senado, sino que fue la primera mayoría en la región. El arribo de postulantes de otras latitudes tiene un precedente lamentable en lo sucedido hace ocho años cuando otro legislador, Felipe Harboe, conquistó un sillón de la Cámara Alta con una alta votación pero, al final, se terminó dedicando solo a sacar adelante a la nueva región de Ñuble, dejando de lado a los habitantes de esta parte.

También el Partido de la Gente (PDG) dio sorpresas al constituirse en una nueva fuerza electoral en la zona al conquistar dos cargos de elección popular. Lograron una diputada en el distrito 21 con Karen Medina y una consejera regional con Ivania Rojas. La primera, además, es oriunda de Nacimiento y es la primera residente en esa comuna que consigue dicho puesto en la Cámara Baja.

También es digno de mención que un dirigente deportivo y social de Yumbel, Roberts Córdova, conquistara una de las seis plazas para el Consejo Regional de Gobierno del Biobío. Su votación es el reflejo de un trabajo de varios en beneficio de su comunidad que lo premió con su voto.

Ninguno de estos nombres estaba en carpeta en la víspera de la elección. Su arribo es un viento fresco que ayuda a oxigenar la actividad pública.

lee nuestra edición impresa

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes