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Editorial

Reordenamiento vial


 Por La Tribuna

En las últimas semanas se puso en marcha una singular medida en el centro de la ciudad de Los Ángeles. Se trata de la instalación de hitos viales que, dentro del Plan de Reordenamiento Vial de la capital provincial, implicó básicamente el ensanche de aceras hasta ocupar áreas que habitualmente correspondían a calles o a estacionamientos.
A través de bastones anaranjados y el pintado de señalética vial en la sección de las calles intervenidas, se busca ampliar la zona de circulación de las personas a fin de evitar las aglomeraciones y, de esa manera, contener la propagación de los contagios por coronavirus.
Eso es en el papel. Sin embargo, desde su implementación hace más de una semana, su uso se observa muy restringido de las nuevas áreas para la circulación peatonal. En contraposición, la congestión vehicular en las calles intervenidas ha aumentado de manera ostensible debido a la reducción de las zonas intervenidas para la circulación de automóviles.
Un transeúnte entrevistado por La Tribuna catalogó la medida como “un error por parte de la municipalidad, porque se debería cambiar los espacios poniendo foco, por ejemplo, en los espacios para vehículos de personas con necesidades especiales”. Otra persona consideró que “en realidad no es una muy buena solución porque la gente está acostumbrada a andar por la vereda, y que cambien la distribución ahora podría entorpecer el tránsito normal durante un tiempo”.
Uno de los locatarios por calle Colo Colo fue más enfático y sostuvo que “esta medida es pésima porque el problema no eran las veredas, eran las calles angostas para los autos, que ahora están más angostas”.
Al respecto, la municipalidad de Los Ángeles ha explicado que este plan finaliza con la sincronización de los semáforos, que se realizará el próximo año con la implementación de la Unidad Operativa de Control de Tránsito (UOCT) que permitirá optimizar los flujos viales, especialmente en las horas de mayor demanda vehicular.
A su vez, se apresuraron en aclarar que el proyecto de reordenamiento vial está sujeto a una evaluación en el tiempo, lo que significa que “si no se dan los cambios esperados, la medida es reversible”.
Más allá de la medida puntual – y que muy probablemente se revierta -, lo cierto es que el centro de la ciudad de Los Ángeles necesita un reordenamiento profundo que considere particularmente al peatón.
Emulando lo que acontece en urbes similares de Europa, se debiera tener una mirada de largo plazo para que el perímetro céntrico esté destinado exclusivamente al tránsito de personas, lo cual se debiera complementar con estacionamientos subterráneos en las cercanías. La empresa a cargo del cobro de estacionamientos, por contrato, debe construir dos aparcaderos de ese tipo pero aún no se tiene ninguna novedad al respecto.
Una mirada de ciudad al 2050 debiese tomar en perspectiva que las ciudades de tamaño intermedio debieran más amables para con las personas y no se privilegie el uso de los vehículos.

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