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Editorial

Gobernador regional


 Por Prensa La Tribuna

“La provincia de Biobío va a tener el mejor trato que ha tenido en su historia”. La frase es de Rodrigo Díaz, minutos después que se confirmara la apabullante votación que lo convertía en gobernador regional electo de Biobío, cuando fue entrevistado por radio San Cristóbal, que es parte de nuestro holding de medios de comunicación, durante la transmisión especial por la segunda vuelta que definiría a quien ocuparía ese cargo, ahora de elección popular.

La expresión de la flamante nueva autoridad, que entrará a la historia regional por ocupar esa tarea que representa un paso relevante en el proceso de descentralización o desconcentración del país, ciertamente que ya no debe verse en la perspectiva de una candidatura en marcha, sino que debe ser el principio de un compromiso trascendental con las 14 comunas de la provincia de Biobío y que son parte fundamental de nuestra región.

El nuevo gobernador, que postuló en calidad de independiente, tiene un piso de respaldo muy importante. Ya sucedió en la primera vuelta de mediados de mayo en que se impuso con claridad frente al resto de sus rivales y que ratificó el pasado fin de semana cuando obtuvo el 71,35% de los sufragios, frente al 28,64% de su contendora, Flor Weisse Novoa.

Por lo pronto, el propio Rodrigo Díaz ha anticipado que impulsará la creación de zonas de rezago en la provincia (ya se ha hecho algo así en Arauco para focalizar la inversión pública) y que generará una oficina del Gobierno Regional que apoye con proyectos a las comunas más pequeñas, a fin de que puedan postular con éxito las iniciativas de apoyo a las comunidades.

El gobernador electo aseguró que sus compromisos los cumplirá a fin de restaurar la confianza entre la ciudadana y sus autoridades, precisamente uno de los aspectos que más se ha deteriorado en los últimos años y que ha minado a las instituciones de la sociedad chilena.

Rodrigo Díaz también adelantó que tendrá presencia permanente en el territorio, idealmente todas las semanas, y anunció la realización de mesas de conversación en cada una de las comunas durante el segundo semestre de este año, para tener una percepción más nítida de las necesidades de las comunidades.

Sobre los hombros de Rodrigo Díaz reposan ahora las esperanzas y anhelos de todos los habitantes de la región que confían en que el devenir de la zona no estará supeditado a las decisiones y determinaciones del nivel central. La propia autoridad electa recalcó en que el proceso ocurrido el fin de semana es el principio del fin al centralismo capitalino y citó varios ejemplos en que los diseños y soluciones elaboradas desde el nivel central han sido un fracaso o llegan a destiempo.

Ahora no hay excusas. Aunque aún en está en discusión la entrega de mayores atribuciones y competencias a los gobernadores regionales, lo ocurrido es un paso trascendental en la definición de los destinos del territorio y existe la certeza que, pese a la reticencia inicial, paulatinamente se generarán los espacios para que haya una efectiva decisión regional.

Sin embargo, pese a la importancia del proceso, se debe evitar caer en la tentación del centralismo intrarregional, aquel en que se concentra la preocupación, esfuerzos y recursos en las cabeceras regionales y provinciales, en desmedro de la totalidad del territorio. Se espera, en definitiva, que se haga cierta aquella frase que, más que nada, es un compromiso: “La provincia de Biobío va a tener el mejor trato que ha tenido en su historia”.  

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