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Editorial

Energía solar


 Por La Tribuna

Uno de los grandes cuellos de botella para la generación de energía eléctrica es la posibilidad de transportarla hacia los puntos de conexión para, desde ahí, distribuirla hacia las ciudades, fábricas e industrias. De ahí que, por ejemplo, la provincia de Arauco, que tiene un enorme potencial eólico, ha visto frenada la materialización de potentes inversiones en su territorio debido a la falta de líneas de transmisión para la evacuación de la energía. Mientras no se resuelve ese punto, dicho potencial solo tendrá esa condición.

En cambio, nuestra provincia de Biobío, debido al desarrollo energético a gran escala que se inició en la década del 40 con el complejo construido en el curso superior del río Laja (las centrales Abanico, El Toro y Antuco), ha visto multiplicar las líneas de alta tensión en la zona. Después ocurriría lo propio con las mega-represas de Ralco y Pangue en la zona de Alto Biobío.

A lo anterior se suma que en la provincia de Biobío se encuentra la subestación Charrúa (comuna de Cabrero), es uno de los mayores nodos del país que recibe la energía que se produce en la cordillera para redistribuirla al resto del país. La presencia de dicho nodo propició que en las cercanías se instalaran las plantas eléctricas en base a petróleo y carbón, debido a que el menor costo para trasladar la energía. Su aporte fue fundamental en los años ’90 debido a las que las grandes sequías redujeron de manera significativa los embalses de generación, uno de los cuales es el lago Laja.

Sn embargo, los tiempos cambian. Lo que fue aceptado como una opción, ahora se desecha de manera definitiva. El calentamiento global ha obligado a los países en el mundo a implementar políticas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, una de cuyas principales fuentes era el uso de combustibles fósiles.

Ese contexto fue el detonante para que primero en las cercanías de Cabrero y luego en la zona de Los Ángeles, se exploraran nuevas alternativas de generación de electricidad con fuentes renovables, como la eólica y solar. En ambos casos, los estudios realizados en los últimos años y el abaratamiento de los costos de los insumos han propiciado un desarrollo vertiginoso en los últimos años.

En efecto, si ya hay varios proyectos de generación eólica en operaciones, en construcción o en fase de estudio, ahora es la energía solar la que despunta con méritos propios.

Hace dos años, ya se han presentado más de 30 proyectos de ese tipo que se concentran en la provincia de Biobío, principalmente en la comuna de Los Ángeles. De hecho, solo en la semana pasada fueron seis iniciativas solares las que ingresaron a trámite en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiente (SEIA). Ya hay una decena aprobados y uno está operativo en la comuna de Cabrero, aportando la energía equivalente al abastecimiento requerido para unas 4 mil viviendas.

Lo importante es que se trata de un proceso definitivamente irreversible que pone a la provincia de Biobío a la cabeza dentro de la región y del país como ejemplo de que sí es posible desarrollar modalidades de producción de energía que utilicen fuentes de generación renovables y sean amigables con el medio ambiente.

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