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Editorial

Tercer retiro del 10%


 Por La Tribuna

En la noche del domingo, en horario prime para la televisión, el Presidente de la República, Sebastián Piñera, anunciaba la presentación de su propio proyecto de ley para un tercer retiro del 10% desde las cuentas de capitalización individual, en medio del avance de la pandemia del coronavirus cuyas consecuencias económicas han sido devastadoras para importantes sectores de la población.

Fue la respuesta del Mandatario a la iniciativa legislativa que fue aprobada la semana pasada por amplia mayoría en la Cámara de Diputados y en Senado, incluido varios representantes del oficialismo, la cual es objetada por el Ejecutivo por la vía de la presentación en el Tribunal Constitucional (TC).

En paralelo, el Jefe de Estado comunicó la incorporación de elementos adicionales a su proyecto del 10%, como el bono de 200 mil pesos en las cuentas de aquellas personas (unas 3 millones) que se quedaron sin saldo alguno por el primer y segundo retiro de los fondos de pensiones. Considera también una cotización adicional, con el fin de restituir lo retirado, lo que se traduce en que la cotización mensual se incrementará en 1% adicional de cargo del empleador y un porcentaje similar por parte del Estado con un tope de 0,3 UF. A diferencia de la propuesta respaldada en el Congreso, la iniciativa presidencial contempla que solo pagarán impuestos por el retiro aquellos cotizantes pertenecientes al 10% de más altos ingresos.

En el caso de los jubilados con rentas vitalicias, se considera que el Estado realice un “anticipo solidario”, equivalente al 10% de su reserva técnica, con un tope de 100 UF, que deberá reintegrarse con un descuento que no podrá exceder del 10% de la renta vitalicia. Aunque se había anunciado la presentación del proyecto de ley del Ejecutivo para iniciar su tramitación en el Congreso, hasta el cierre de la presente edición no se había producido.

Lo anterior es ilustrativo de los tiempos y la capacidad de respuesta del Gobierno a la hora de enfrentar situaciones de esta naturaleza. Marcado por un año electoral, no era necesario ser un experto muy avezado para anticipar que el proyecto de ley tramitado en el Congreso iba a contar con los votos de legisladores de Chile Vamos. Es que la implementación de los paquetes de ayudas económicas para capear la crisis, como el Ingreso Familiar de Emergencia y el Bono Clase Media, estuvieron marcados por profundas críticas debido a o insuficiente y a su excesiva híper-focalización que marginó de los beneficios a importantes sectores de la población.

El Ejecutivo apostó a alinear a sus legisladores para contener la marcha del proyecto del tercer retiro y su fracaso fue estrepitoso. Varias semanas se tomó en reaccionar para, finalmente, poner sus fichas – nuevamente – en una iniciativa propia, tal cual como sucedió con el segundo retiro.

Aunque incorpora elementos novedosos al ampliar el abanico de potenciales beneficiarios, nuevamente la oportunidad de la presentación le vuelve a pesar. De hecho, no concita siquiera el apoyo de sus partidarios, que han exhortado a La Moneda para dejar sin efecto el requerimiento en el TC, visar el proyecto de ley ya aprobado y presentar una moción que sólo considere los aspectos anunciados por el Presidente Piñera y así ahorrarse una tramitación que puede prolongarse y entramparse por varias semanas.

Con una aprobación ciudadana al mandato presidencial de apenas un 9%, según la encuesta Cadem, sin sus legisladores debidamente alineados, el Jefe de Estado tiene muy escaso margen de acción para sacar adelante su moción legislativa sin que se entrampe ni se dilate, retrasando la llegada de las ayudas a la ciudadanía, en su defecto, simplemente sumarse a la iniciativa que ya fue despachada por el Congreso Nacional. De lo contrario, la percepción no será de actuar a destiempo, atrasado, sino que derechamente de una falta de competencia para enfrentar situaciones de urgencia.

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