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Editorial

Universidad de Concepción en Los Ángeles


 Por La Tribuna

Fue en abril de 1962 cuando se produjo uno de los mayores hitos en la educación universitaria en Los Ángeles y la provincia de Biobío.

En ese mes, un grupo de jóvenes – hombres y mujeres – que bordeaba la veintena de edad, ocupaba una de las salas del internado de Liceo de Hombres, frente a la Plaza de Armas. Sin que quizás tuvieran conciencia de lo que sucedía, su arribo a las aulas era el inicio formal al primer curso de estudiantes de la Universidad de Concepción.

Fue el punto de partida de sus actividades académicas de esa casa de estudios superiores, una de las más importantes del país que estaba en plan para expandir su presencia en la zona centro sur, proporcionando una alternativa de educación universitaria a quienes antes no tenían más opción que emigrar a otras ciudades.

Ese esfuerzo fue la continuación de lo hecho en la década anterior (1954) cuando se creó la Escuela de Agronomía, utilizando los recursos materiales y humanos del denominado ‘Plan Chillán’, gracias a un convenio firmado entre la universidad, el Ministerio de Agricultura y el Instituto de Asuntos Interamericanos de Estados Unidos.

En el caso de Los Ángeles, su enfoque fue el ámbito educacional y así se trasuntó en el primer curso normal que permitió formar profesores que después se emplearían en los distintos establecimientos educacionales de la comuna.

Figura clave para el arribo de la Universidad de Concepción a la zona fue el diputado de Biobío, Manuel Rioseco Vásquez, quien convenció a las autoridades de esa casa de estudios superiores para contar con una sede en nuestra ciudad. Además, gestionó los recursos en el nivel central que dieran sustento económico a esa iniciativa.

En principio, las clases debían iniciarse en 1961 pero trámites de última hora postergaron ese inicio a abril del año siguiente.

Aunque las primeras salas de clases fueron instalaciones cedidas por el Liceo de Hombres cuando se ubicada frente a la Plaza de Armas, al año siguiente se emplearon los salones del segundo piso del Club de la Unión.

Cuando en 1963 se incorporó el curso de topógrafos, se aumentó la matrícula a más de 100 alumnos, lo que hizo imperiosa la necesidad de contar con un recinto propio y más adecuado a los requerimientos educativos.

La solución no tardó en llegar. En 1964, se compró un terreno de 10 mil metros cuadrados que pertenecía al Servicio Nacional de Salud, ubicado en el perímetro comprendido entre las calles Juan Antonio Coloma, José Manso de Velasco, Darío Barrueto y la avenida Ricardo Vicuña.

Las obras partieron en febrero de 1965 y fueron encomendadas al arquitecto Ronald Ramm. Tenía experiencia en la materia: años antes fue parte del equipo de profesionales que diseñó la Universidad Austral de Valdivia, una de las más bellas del país. Ese proyecto en Los Ángeles fue el que ocasionó que Ramm, uno de los arquitectos más influyentes de Los Ángeles en la segunda mitad del siglo pasado, decidiera quedarse en esta ciudad.

En 1966 se dio el vamos al Centro Universitario de Biobío (así fue denominado antes de llamarse campus Los Ángeles o unidad académica) con lo que se tuvieron las condiciones necesarias para impartir clases a los jóvenes de la zona.

Debieron pasar varias décadas para que se diversificara la oferta académica universitaria. Recién a principios de este siglo arribaron nuevas casas de estudios superiores que brindaron un abanico más amplio de alternativas de educacionales. Sin embargo, el principio de todo fue cuando comenzó a funcionar la Universidad de Concepción en nuestra ciudad.

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