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Editorial

Prevención de incendios forestales


 Por La Tribuna

Un incendio forestal ocurrido en la tarde de este miércoles en las cercanías de la villa Génesis, en el sector poniente de Los Ángeles, generó un importante despliegue de recursos humanos y técnicos para contener las llamas que amenazaban con expandirse rápidamente por ese sector, amenazando incluso a viviendas, las que fueron acicateadas por el viento y la maleza que creció en los meses previos.
Cuatro brigadas de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), un helicóptero y dos aviones dromedarios, además del respaldo de voluntarios del Cuerpo de Bomberos y de Carabineros, desplazarse hasta esa zona y trabajar intensamente durante más de dos horas para frenar el fuego. En algún momento, incluso se declaró alerta roja comunal. Al cabo, el balance final por esta emergencia señala que la superficie destruida fue superior a las 2,1 hectáreas.
Este siniestro se suma a la larga lista de episodios similares que han ocurrido en la presente temporada 2020/2021 que superan, con largueza, lo acontecido en las ocasiones anteriores, lo que hace prever una situación muy compleja para los meses que se avecinan.
De hecho, los datos de la Conaf en la Región del Biobío revelan que el número de incendios en relación a la temporada anterior y con el promedio de los últimos cinco años es superior en un 40% y en un 125%. Respecto de la superficie afectada, la correlación mejora un poco pero igualmente sigue estando por encima de los años anteriores: es un 7% mayor al año pasado a la misma fecha y un 37% en comparación con el promedio de los últimos cinco años.
Sin duda que los antecedentes son nada de halagüeños, más aún cuando no siquiera iniciamos el verano, en que las temperaturas llegan a superar los 40 grados y que se deben enfrentar jornadas de fuertes vientos.
El contexto de la pandemia habría permitido suponer que el factor humano, responsable de prácticamente el 100% de los incendios forestales en nuestro país, incidiría en una menor ocurrencia de este tipo de siniestros. Es que era esperable que las medidas de confinamiento en varias comunas de la provincia de Biobío durante los fines de semana, así como la cuarentena total que se cierne sobre Los Ángeles, desincentivaría la presencia de persona y, en consecuencia, minimizaría la posibilidad de generar las condiciones para la ocurrencia de incendios forestales.
Sin embargo, lo cierto es que cifras muestran una situación diametralmente opuesta: el número de este tipo de siniestros y la superficie afectada está muy por sobre la temporada anterior y el promedio del último quinquenio. Quizás incidiera la imposibilidad de realizar las habituales acciones de educación y prevención que suelen llevarse a cabo en las comunidades y establecimientos educacionales durante estos meses del fin de año.
Sin embargo, lo cierto es que la situación debe hacer conciencia, una vez más, sobre la urgente necesidad de reforzar una actitud preventiva a todo evento, especialmente en las jornadas que se avecinan, en que el calor, el viento y la baja humedad relativa del aire se confabulan para empujar las chispas de una fogata en incendios incontenibles.
Es responsabilidad de todos, de cada uno de nosotros, en frenar los episodios de esta naturaleza para no tener un verano tan grave como el vivido hace cuatro años en que los siniestros destruyeron miles y miles de hectáreas.

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