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Editorial

Auge inmobiliario: oportunidades y desafíos


 Por La Tribuna

Los datos disponibles en el sitio web del Servicio de Evaluación Ambiental son elocuentes. Más de 90 millones de dólares implican los cinco proyectos inmobiliarios en el sector nororiente de la ciudad de construcción con más de mil 300 casas y departamentos. Debido al costo de las viviendas, se trata de un barrio para sectores medios y medios altos que pueden pagar por soluciones habitacionales que fluctúan entre los 60 y los 180 millones de pesos.

De cierta forma, el auge inmobiliario recuerda lo ocurrido a principios de este siglo cuando la inmobiliaria Galilea compró los terrenos del fundo El Retiro, en la zona poniente de Los Ángeles, para formar uno de los vecindarios más densamente poblados de la capital provincial: la villa Galilea. Son alrededor de 2 mil 500 viviendas las consideradas en esa zona.

Sin embargo, la materialización de este conjunto residencial también estuvo marcado por la disputa entre la inmobiliaria y la municipalidad de Los Ángeles por la instalación de semaforización en el acceso al camino a Nacimiento. Durante meses, la empresa argumentó que el disco Pare era más que suficiente para regular la entrada y salida de los vehículos hacia la villa.

En la pulseada, finalmente la corporación consiguió que la constructora se allanara a implementar dicha solución vial a riesgo de no aprobarse los nuevos loteos de viviendas.

Y aunque la instalación de dicho semáforo fue anotado como un logro para la corporación edilicia en aquel entonces, ciertamente que no se tomó en cuenta que las calles en sentido oriente-poniente, si bien cumplían con el ancho mínimo exigido por la normativa de urbanismo, ahora son un verdadero lío para una circulación vehicular expedita por la estrechez de las vías.

Este incidente viene a cuento debido a que el explosivo crecimiento inmobiliario en el sector El Avellano-Sor Vicenta debe aprender de la experiencia anterior para anticiparse a los posibles problemas inmediatos y futuros que implica un proceso de esa naturaleza.

Los vecinos ya se han manifestado en varias ocasiones en contra de una de las cuatro empresas que construye en el sector debido al paso de camiones de alto tonelaje. Incluso, tuvieron la ingeniosa iniciativa de estacionar sus vehículos a ambos costados de la calle, hecho que impide la circulación de los vehículos más anchos y pesados.

Esta intervención es ciertamente la primera de varias que se pueden producir en esa zona si no se articulan los mecanismos de resolución de conflictos de manera anticipada. Los propios dirigentes vecinales ya lo han advertido y han ido más allá: proponen una mesa de trabajo con la participación de los residentes, las inmobiliarias y la municipalidad.

Es que ya prevén congestiones severas para entrar y salir de las villas por la falta de vías expeditas, así como posibles afectaciones en entornos naturales que ellos pretenden mantener.

En todo caso, la perspectiva actual de los vecinos debe ser vista como una gran oportunidad para mitigar los problemas actuales que ocasionan los trabajos de construcción, ya que se pueden subsanar con un poco voluntad y propiciar soluciones más de fondo a las posibles dificultades que puedan ocurrir cuando lleguen a vivir más de 4 mil personas a esa zona de la ciudad.

Únicamente será cuestión de voluntad el querer dar vida a esa mesa de trabajo. Por lo menos, los propios vecinos ya dieron el primer paso.

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