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Editorial

Presupuestos Municipales


 Por La Tribuna

En estos meses, los Concejos Municipales del país están abocados a la definición de sus presupuestos de trabajo para el 2021 con la certeza que la disponibilidad de recursos será inferior respecto del presente año, debido a lo obvio: una fuerte caída de los ingresos, a consecuencia de la pandemia del coronavirus.

Es que la retracción de la actividad económica a nivel nacional y mundial también golpea a las corporaciones edilicias cuyos ingresos provienen de dos fuentes: los aportes del Fondo Común Municipal y del pago de permisos y patentes, los cuales han experimentado una importante disminución por las razones antes expuestas.

La situación es más crítica en municipios – especialmente los de comunas más pequeñas – cuyo financiamiento depende exclusivamente de lo que reciben del referido fondo común municipal ante la imposibilidad de generar recursos propios.

A modo de ejemplo, la corporación edilicia de Los Ángeles ya entregó su propuesta para 2021 con el anuncio que el marco presupuestario experimentará una caída que bordeará el 5%. De esa manera, el municipio se hace cargo de la reducción de los ingresos que, en el caso de la capital provincial en particular, se agudiza por el cese de los aportes que, por concepto impuestos, debiera entregar el casino de juegos pero que está cerrado desde marzo pasado.

Dicha reducción presupuestaria se trasunta en que obras que lleva a cabo el municipio de manera directa, como la pavimentación de calles y veredas, el mejoramiento de espacios urbanos, los estudios de ingeniería para obras futuras, entre otros, aunque se ejecutarán, lo harán menor proporción. Por cierto, esa situación es más crítica en comunas pequeñas que, simplemente, no tendrán ninguna capacidad presupuestaria para obras de esa naturaleza.

El panorama financiero para las corporaciones edilicias se avizora especialmente complejo porque, aparejado a la reducción de los recursos, se producirá un previsible aumento de los requerimientos para temas sociales. Es que la pérdida de puestos de trabajo empujará una mayor demanda de ayuda social, como las socorridas cajas de alimentos, los cupones para gas licuado, entre otros.

Como si fuera poco, la primera mitad de este 2021 estará fuertemente marcado por las elecciones municipales de abril, en que se renovarán las alcaldías y los concejos municipales. Y es bien sabido que los periodos de campaña suelen caracterizarse porque se desatan las pasiones políticas que pueden tensar los ánimos y las vinculaciones.

En consecuencia, el 2021 se verá muy complejo. En un año con presupuestos acotados, cruzado por las elecciones y las necesidades sociales de la comunidad, el llamado a las autoridades en ejercicio – alcaldes y concejales – y a aquellos que pretenden serlo es a la prudencia, a usar el sentido común y a velar por el bien de sus respectivas comunidades. La pandemia está lejos de terminarse para dilapidar los recursos ahora más escasos o para trenzarse en discusiones inútiles movidas por exclusivos fines político-electoralistas.

Especial Coronavirus

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