suscríbete al boletín diario

Editorial

Día Mundial del Turismo


 Por La Tribuna

Desde que en 1980, la Organización Mundial del Turismo (OMT) resolviera celebrar el Día Mundial del Turismo todos los “27 de septiembre”, nunca antes este rubro se había enfrentado a este verdadero terremoto que ha sido la pandemia del coronavirus.

Es que las consecuencias de esta enfermedad, que se ha propagado con voracidad por todos los rincones del planeta, han sido demoledores para la actividad turística que se basa precisamente en aquello que la autoridad de cualquier país procura evitar: el desplazamiento de las personas. Incluso, en los casos más severos, se ha llegado a la medida de cuarentena como recurso extremo para frenar la propagación del Covid-19, es decir, la imposibilidad de salir del hogar, salvo en las situaciones realmente urgentes, como surtirse de alimentos o medicamentos.

Restaurantes, bares, hoteles, cabañas y pensiones, todos – cada cual más, cada cual menos – han tenido una merma en sus visitantes debido a las medidas restrictivas o a las aprensiones de las mismas personas por salir de la seguridad de su hogar debido a que el riesgo de contagio está siempre presente.

Incluso, se da la paradoja que autoridades de ciudades cuya esencia y razón de ser es el turismo – como Viña del Mar o Pucón – hayan hecho todo cuando estuvo al alcance de sus manos para frenar a los visitantes, a través de la implementación de cordones sanitarios y multas y sanciones hacia quienes se trasladen a sus segundas viviendas.

La provincia de Biobío no ha escapado de esa situación global. Si bien la pandemia del coronavirus se encuentra contenida en esta zona, ciertamente que el rubro ha sido muy golpeado desde marzo en adelante cuando la pandemia se desató sin control por todo el país.

Varios hoteles, hostales y residenciales debieron cerrar sus puertas y otros convertirse en residencias sanitarias. La situación más crítica ha ocurrido a nivel de restaurantes y bares que no pueden tener público en sus locales. Algunos sobreviven con la modalidad de reparto a domicilio mientras que otros tantos debieron bajar cortina de manera definitiva.

Sin embargo, pasan los meses y salvo las posibilidades de acceder a algunos recursos concursables, los esfuerzos de la autoridad del nivel central y regional para ayudar a los exponentes de este rubro -que genera cientos de puestos de trabajo –siguen siendo insuficientes para capear la magnitud de la contingencia.

Hace un par de semanas, un grupo de empresarios gastronómicos y sus empleados quebraron más de 160 platos en plena plaza de armas de Los Ángeles para expresar su descontento por lo insuficiente de la ayuda. Transcurrido ese tiempo, poco y nada se ha sabido de parte del Estado para tender una mano a un sector de la economía que se caracteriza por empeño y vitalidad.

La celebración del Día Mundial del Turismo puede ser la ocasión propicia para que se informe sobre un nuevo paquete de medidas, ahora mucho más robusto, para que este pujante rubro emerja con optimismo, con más fuerza y más bríos.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes