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Editorial

¿Cuánto queda para que todo esto pase?


 Por Constanza Reyes

A lo largo de estos seis meses en los que hemos aprendido, a toda máquina y sobre la marcha, a convivir con el coronavirus, la pregunta que más hemos escuchado y que – probablemente – más nos hemos hecho, es ¿Cuánto queda para que todo pase?

Hemos repetido una y otra vez que cuando todo esto acabe, haremos tal o cual cosa, iremos a algún lugar determinado, nos reuniremos con alguien a quien no vemos hace mucho tiempo, saldremos a disfrutar de alguna de las actividades que acostumbrábamos antes de la pandemia, o simplemente podremos salir a la calle libres de toda mascarilla.

Es algo que hacemos sin cuestionarnos demasiado porque dentro de todo tenemos la certeza que en algún momento todo pasará. Claro, no hay mal que dure cien años. De hecho, me sorprendí cuando hace algunos meses una profesora a la cual conocí, me envió un pantallazo de su celular donde agendó un café juntas, para un día cualquiera de octubre, para “cuando esto pase”, porque pensábamos que ya todo habría quedado atrás. Pero no. Hoy nos damos cuenta que no será así.

Ha influido en parte la errada señal comunicacional que nos ha entregado el Ministerio de Salud, haciendo creer que ha habido mejorías. Hemos escuchado al ministro de Salud decir que Chile suma varias semanas con mejores números, e incluso eso ha llevado a algunas comunas a avanzar en el plan Paso a Paso, pero no.

Lo estamos viendo hoy, ad portas de Fiestas Patrias, donde comunas como San Pedro de la Paz, Lota y Coronel drásticamente han debido retroceder desde transición (fase 3) a la cuarentena (fase 1) por esa falsa sensación de seguridad que, en algún momento, nos embargó pero que no, no fue, no es.

Usted me podrá tildar de pesimista pero es cosa de leer las declaraciones de la Organización Mundial de la Salud: esta semana aseguró que no habrá vacuna masiva antes del 2022. Es más, ayer, el subsecretario de Redes Asistenciales dijo que vamos a pasar un verano con pandemia y probablemente el próximo invierno también.

Eso significa que los equipos de salud seguirán estresados haciendo esfuerzos más allá de lo humano para salvar la situación, eso significa que el retorno a clases tampoco es seguro y nuestros niños continuarán sufriendo el encierro, eso significa que aún es incierto cuánto queda para que todo esto pase.

En sólo una semana, 26 personas perdieron la vida a causa del coronavirus en la región del Biobío. En dos semanas, todo el Gran Concepción se fue a cuarentena. En tres semanas nuestro territorio ha demostrado un aumento explosivo de los contagios, así que no sabemos cuánto queda.

Cualquier predicción sería irresponsable y por lo mismo, pienso que tal vez será mejor cambiar, por los seis meses venideros, la pregunta: ¿Cuánto queda?, por ¿Cuánto hemos pasado? Ver el vaso medio lleno, valorar que estamos –por ahora- lejos del peak que sufrió Los Ángeles y la provincia de Biobío. Cuidarnos en fundamental, sobre todo en respeto por quienes lo han pasado mal, por aquellos que han perdido a un ser querido a causa de esta aún desconocida enfermedad, por amor a nosotros mismos, y a nuestros seres queridos.

No sé cuánto queda para que todo esto pase, pero sí sé que debemos vivir el hoy, y en el presente lo más importante es protegernos, para llegar a ver cuántos nos quedaba.

Hemos repetido una y otra vez que cuando todo esto acabe, haremos tal o cual cosa, iremos a algún lugar determinado, nos reuniremos con alguien a quien no vemos hace mucho tiempo, saldremos a disfrutar de alguna de las actividades que acostumbrábamos antes de la pandemia, o simplemente podremos salir a la calle libres de toda mascarilla.

Es algo que hacemos sin cuestionarnos demasiado porque dentro de todo tenemos la certeza que en algún momento todo pasará. Claro, no hay mal que dure cien años. De hecho, me sorprendí cuando hace algunos meses una profesora a la cual conocí, me envió un pantallazo de su celular donde agendó un café juntas, para un día cualquiera de octubre, para “cuando esto pase”, porque pensábamos que ya todo habría quedado atrás. Pero no. Hoy nos damos cuenta que no será así.

Ha influido en parte la errada señal comunicacional que nos ha entregado el Ministerio de Salud, haciendo creer que ha habido mejorías. Hemos escuchado al ministro de Salud decir que Chile suma varias semanas con mejores números, e incluso eso ha llevado a algunas comunas a avanzar en el plan Paso a Paso, pero no.

Lo estamos viendo hoy, ad portas de Fiestas Patrias, donde comunas como San Pedro de la Paz, Lota y Coronel drásticamente han debido retroceder desde transición (fase 3) a la cuarentena (fase 1) por esa falsa sensación de seguridad que, en algún momento, nos embargó pero que no, no fue, no es.

Usted me podrá tildar de pesimista pero es cosa de leer las declaraciones de la Organización Mundial de la Salud: esta semana aseguró que no habrá vacuna masiva antes del 2022. Es más, ayer, el subsecretario de Redes Asistenciales dijo que vamos a pasar un verano con pandemia y probablemente el próximo invierno también.

Eso significa que los equipos de salud seguirán estresados haciendo esfuerzos más allá de lo humano para salvar la situación, eso significa que el retorno a clases tampoco es seguro y nuestros niños continuarán sufriendo el encierro, eso significa que aún es incierto cuánto queda para que todo esto pase.

En sólo una semana, 26 personas perdieron la vida a causa del coronavirus en la región del Biobío. En dos semanas, todo el Gran Concepción se fue a cuarentena. En tres semanas nuestro territorio ha demostrado un aumento explosivo de los contagios, así que no sabemos cuánto queda.

Cualquier predicción sería irresponsable y por lo mismo, pienso que tal vez será mejor cambiar, por los seis meses venideros, la pregunta: ¿Cuánto queda?, por ¿Cuánto hemos pasado? Ver el vaso medio lleno, valorar que estamos –por ahora- lejos del peak que sufrió Los Ángeles y la provincia de Biobío. Cuidarnos en fundamental, sobre todo en respeto por quienes lo han pasado mal, por aquellos que han perdido a un ser querido a causa de esta aún desconocida enfermedad, por amor a nosotros mismos, y a nuestros seres queridos.

No sé cuánto queda para que todo esto pase, pero sí sé que debemos vivir el hoy, y en el presente lo más importante es protegernos, para llegar a ver cuántos nos quedaba.

Especial Coronavirus

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